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Con una fuerte influencia de la culinaria española, la gastronomía de Chile se basa especialmente en mariscos. Ese hecho se puede explicar a través de la gran franja de litoral del país, que es estrecho y largo.
La culinaria de mariscos predomina especialmente en el sur del país. Se recomienda probar pulpo, lenguado, bacalao, raya, atún, entre otros. No por casualidad, el país es el segundo exportador más grande de mariscos.
Al norte, la gastronomía chilena tiene más influencia de las culturas indígenas, gracias a la gran presencia de los pulpos aimaras y atacameños. De esa forma, las materias primas más utilizadas para hacer los platos son el maíz y la papa.
Cabe destacar también que en la región del desierto de Atacama se produce un aceite de oliva que se considera como uno de los mejores del mundo. La región, como también Coquimbo, también produce el pisco, un aguardiente destilado de uvas moscatel con elevado contenido de azúcar.
El país también es un conocido exportador de vino. Las principales vinícolas están ubicadas en el centro del país, en los valles próximos a la capital Santiago.
En esta región también se destacan los platos hechos con carne roja. La carbonada, por ejemplo, es una carne frita con toda variedad de verduras. Cabe destacar que el condimento es fuerte y tiene diversos ingredientes, como la naranja, las papas, la cebolla y el ajo.