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Argentina-Brasil define el campeón de campeones
 
Nueva edición del clásico sudamericano, con el agregado de que el vencedor alzará la copa. Seguilo en vivo desde las 15.45.

AP
Riquelme festeja en la victoria del Monumental.
Apenas tres semanas después de que Argentina apabullase a Brasil en el Monumental de Buenos Aires (3-1), llega otro "clásico" sudamericano cargado de simbolismo. No se trata sólo de vencer al máximo rival, sino de conseguir un título oficial FIFA y en el escenario donde un año después se jugará el Mundial.

Y, como todo enfrentamiento entre los dos gigantes sudamericanos, la final se toma como una revancha, pero ¿para quién?

Puede serlo para el conjunto de Carlos Alberto Parreira, que a principio de mes se vio volteado por una selección albiceleste que se ganó la clasificación mundialista con una primera mitad llena de fuerza. O para el propio equipo argentino, al que Brasil le arrebató hace un año la Copa América, a la que llegaba como gran favorito.

En Alemania, Brasil y Argentina han sido, si no los más fuertes, sí los más competitivos. El conjunto de Parreira ha resuelto sus partidos gracias al enorme talento de su cuarteto ofensivo, "los cuatro fabulosos" (Ronaldinho, Kaká, Robinho y Adriano) para los que juega el resto del equipo. El de Pekerman se ha encontrado con la mejor versión de Juan Román Riquelme, quien, bien arropado por sus compañeros de generación, ha sido el centro de todo el juego albiceleste.

Argentina llega a la final invicta y con una importante producción goleadora (9 tantos en cuatro partidos), pero necesitó la tanda de penales para acabar con la resistencia de México en la semifinal.

Brasil ha mostrado todas sus caras; goleó a Grecia (3-0), perdió contra México (0-1), empató por reservar fuerzas contra Japón (2-2) y derrotó al contragolpe en la semifinal a Alemania (3-2).

Ambos técnicos han mostrado que aún no tienen perfilado el conjunto ideal que presentarán en el Mundial. Parreira busca la forma de encajar a todas sus estrellas, sin que se resienta el equilibrio defensivo, sin que ello obligue a multiplicarse a Emerson y Zé Roberto, los volantes de contención.

Sin Ronaldo, ausente por decisión propia, el técnico ha encontrado una pareja atacante estable en Adriano y Robinho, el jugador pretendido por el Real Madrid que se ha graduado en la alta competición. Entre ambos han marcado cinco de los ocho tantos del equipo.

Argentina ha tenido más problemas defensivos de los esperados. Pekerman ha alineado a su tercer arquero, el joven Germán Lux, y ha dado entrada a toda una variante de centrales curtidos en Europa (Gabriel Heinze, Walter Samuel, Gonzalo Rodríguez, Gabriel Milito, Fabricio Coloccini), pero no ha logrado mantener su arco invicto en ninguno de los cuatro encuentros.

Contra México, incluso, experimentó sin éxito con Milito como volante de contención.

Para la semifinal, recupera a Samuel, pero pierde en el ataque a Javier Saviola, expulsado contra México, que podría ser sustituido por Carlos Tevez o Luciano Galletti.

Al conjunto albiceleste se le ha notado cierta dependencia del juego de Riquelme, pero también la habitual casta para eludir la derrota cuando peor lo tenía, como frente a Alemania y México.

Será, en cualquier caso, un choque entre dos formas de concebir el juego, entre dos escuelas, entre dos países que sienten el fútbol con pasión y que buscan un título y un nuevo motivo para jactarse del rival.

Alineaciones probables:

Argentina: Germán Lux; Fabricio Coloccini, Walter Samuel, Gabriel Heinze; Javier Zanetti, Esteban Cambiasso, Lucas Bernardi, Juan Román Riquelme, Juan Pablo Sorín; Luciano Galletti, Luciano Figueroa.

DT: José Néstor Pekerman.

Brasil: Dida; Cicinho, Lúcio, Roque Junior, Gilberto; Zé Roberto, Emerson; Kaká, Ronaldinho; Robinho, Adriano.

DT: Carlos Alberto Parreira.

Arbitro: Lubos Michel, de Eslovaquia.


 

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