| Un volante omnipresente en el campo, con una envidiable disposición física y mucho talento. Mauro Silva será recordado gracias a su actuación en el Mundial de Estados Unidos 94. Egresado de las filas del Bragantino del entrenador Vanderlei Luxemburgo en 1990, aún derrocha categoría en La Coruña (España).
Mauro Silva fue ganando poco a poco la confianza de los fanáticos y de la prensa Brasileña. Muchos lo desdeñaron sólo porque él jugó en Bragança Paulista. Muy técnico, Mauro Silva calló a los críticos y hoy es un ejemplo como profesional para su gente.
Su relación con el combinado brasileño vivió su clímax en julio del 2001, cuando el volante se rehusó a viajar con su delegación rumbo a Colombia, donde se llevó a cabo la Copa América. En la sala de espera, después de documentar sus equipajes, Mauro Silva sencillamente desistió de viajar, alegando falta de seguridad. Después de muchos dimes y diretes, llegó a un arreglo con Luiz Felipe Scolari.
Es 1994 su mejor año por unanimidad. Su seguridad y exactitud en la marcación van a quedar registradas para siempre como algunas de las mejores actuaciones de un futbolista con la casaca del equipo brasileño.
Terra
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