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Una veintena de hinchas ingleses y alemanes pasaron la noche en comisaría tras enfrascarse en una pelea en el centro de Frankfurt, ciudad en que hoy Inglaterra disputa su primer partido contra Paraguay.
Los alborotadores la emprendieron con las sillas de la terraza de una cafetería, lo que derivó en la intervención de guardas privados del local, informaron a EFE fuentes de la policía de Frankfurt.
Fue precisa la intervención de un fuerte contingente policial, pero el incidente puede considerarse, según la policía, "menor", a tenor del gran número de aficionados alemanes que ayer salieron a la calle a expresar su júbilo, tras la victoria contra Costa Rica.
En Frankfurt hay una abultada presencia de hinchas británicos, que se espera lleguen hoy a los 30.000, en las horas inmediatas al partido.
Además de la pelea entre ingleses y alemanes, en otro punto de la ciudad, el barrio "de copas" de Sachsenhausen, hubo asimismo altercados entre hinchas de varias nacionalidades.
Frente a los primeros incidentes de seguidores británicos (que, según la policía local, no eran "hooligans", sino simples hinchas alcoholizados), los polacos mostraron ayer un comportamiento hasta modélico tras su derrota por 2-0 frente a Ecuador.
Según fuentes policiales de Gelsenkirchen, inmediatamente después del encuentro empezó el regreso tranquilo de los seguidores a casa.
Por la mañana habían cruzado ya de nuevo la frontera con su país unos 8.000 aficionados.
En Berlín, en cambio, los servicios de seguridad de la "milla del aficionado", junto a la Puerta de Brandeburgo, interceptaron a un grupo de hooligans polacos que pretendían saltar las vallas para evitar los registros en el acceso.
En Múnich, donde se disputó el partido Alemania-Costa Rica, se produjeron 17 detenciones, en Hamburgo otras 20, en Colonia 40 y en Berlín 20, en general por comportamiento agresivo entre aficionados alcoholizados.
La policía considera mínimos estos incidentes, puesto que se calcula que un millón de alemanes siguieron ayer el partido en sitios públicos.
El ministro del Interior de Baviera, Günter Beckstein, dijo que, desde el punto de vista de la seguridad, fue un partido inaugural "de ensueño".
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