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Birmania: la ONU advierte a la junta

Redacción BBC Mundo

La ONU dijo que si el gobierno militar no permite la entrada de socorristas, los efectos podrían ser catastróficos.

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, advirtió que la decisión del gobierno militar de Birmania de no permitir la entrada de socorristas extranjeros para ayudar a los sobrevivientes del ciclón de la semana pasada podría tener consecuencias mortales.

"Les hago un fuerte llamamiento a que hagan todo lo posible por facilitar esta ayuda", dijo.

"Si no se actúa y no se implementan las medidas de emergencia a tiempo, el efecto a mediano plazo de esta tragedia podría ser realmente catastrófico".

"Lo que está en juego es la propia supervivencia de las personas afectadas", señaló.

Birmania dice que 22.980 personas perdieron la vida a causa del ciclón Nargis, pero la ONU estima que el número real puede haber sido de aproximadamente 100.000.

La ONU calcula que hasta 1,5 millones de personas fueron afectadas por el ciclón, que devastó el sur del país el 3 de mayo.

Ayuda incautada

Este viernes, el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA) decidió reanudar el envío de ayuda humanitaria a Birmania, horas después de anunciar su suspensión tras denunciar que la junta militar había incautado el primer cargamento para los damnificados.

El portavoz del PMA, Paul Risley, se declaró "perplejo" al denunciar que los cargamentos transportados por dos aviones fueron retenidos en el aeropuerto internacional de Rangún.

"Nos preocupa mucho que estos alimentos no estén llegando a las víctimas, seis días después de que se registrara el ciclón", manifestó.

"Hemos pedido al ministro de Asuntos Sociales que libere esos cargamentos lo más pronto posible para que puedan continuar su viaje hacia la zona más afectada en el sur", le dijo Risley a la BBC.

EL PMA tiene previsto enviar otros tres aviones con alimentos este sábado.

Ayuda sí, extranjeros no

El enviado de Birmania a Naciones Unidas, Kyaw Tint Swe, dijo que su país aceptará ayuda de cualquier parte del mundo.

También se anunció que se le permitirá a Estados Unidos enviar suministros a partir del lunes.

Sin embargo, el gobierno militar dijo que no está preparado para recibir a equipos de búsqueda y rescate extranjeros.

La ONU y otras organizaciones internacionales han expresado sus reservas en cuanto a la capacidad logística y operativa de las autoridades birmanas para coordinar la ayuda a los damnificados

La situación podría derivar en una crisis sin precedentes, si se tiene en cuenta el tiempo transcurrido desde que el ciclón dejara sin hogar a decenas de miles de personas, expuestas a contraer enfermedades por falta de agua potable y de seguridad sanitaria.

Un escaso número de agencias de ayuda humanitaria que operan en Birmania informan que lograron distribuir alimentos en la zona del delta, pero estiman que sólo pudieron llegar al 10% de la población en riesgo.

A pesar de la crisis, la junta asegura que se llevará a cabo un referendo, planeado para este fin de semana, sobre una nueva constitución.

Los muertos

Mientras tanto, crecen las dudas sobre el número de muertos que dejó el ciclón.

La televisión estatal sigue informando que esa cifra asciende a 22.980.

Sin embargo, el embajador británico en Birmania, Mark Canning, dijo que algunas fuentes fidedignas hablan de un número que va de los 63.000 hasta los 100.000.

Paul Danahar, de la BBC, quien a pesar de las restricciones a los periodistas logró llegar al sur de Birmania, describe una situación desoladora y preocupante.

Según nuestro corresponsal, los sobrevivientes necesitan mucho más que comida, tras varios días de haber quedado incomunicados, a la deriva y rodeados de miles de cadáveres que se descomponen.

Danahar dijo que lo que realmente necesitan es que los cuerpos sean retirados lo antes posible.

Necesitan agua potable, refugios y que comience la reconstrucción de la devastada infraestructura, añadió.