Redacción BBC Mundo
El gabinete acusó a Hezbolá de haber perpetrado un "sangrineto golpe de Estado" tras violencia en Beirut.
El gabinete de gobierno de Líbano afirmó que la toma de gran parte del área occidental de Beirut por parte del grupo chiita Hezbolá no fue más que un "sangriento golpe de estado".
El gobierno de coalición respaldado por occidente indicó que el objetivo de estos hechos son incrementar la influencia de Irán en el país y restaurar la que existía con Siria.
Al menos 15 personas han muerto en tres días de enfrentamientos entre simpatizantes del gobierno y de la oposición, aunque la violencia disminuyó considerablemente en la noche del viernes.
El gobierno de Estados Unidos reafirmó su apoyo al gobierno libanés asegurando que Hezbolá está matando a civiles inocentes.
La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, aseveró que su país está comprometido a ayudar al gobierno del primer ministro Fouad Siniora.
"Estaremos con el gobierno libanés y los pacíficos ciudadanos de Líbano en esta crisis y daremos el apoyo que necesitan para hacer frente a esta tormenta", dijo la alta funcionaria en un comunicado.
Rice también acusó a Irán y Siria de incitar a Hezbolá a tomar las armas contra el gobierno libanés.
Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Gordon Johndroe, afirmó que Estados Unidos está consultando con el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y otros países del Medio Oriente tras la toma del occidente de Beirut por parte de Hezbolá.
Toma del canal
En uno de los incidentes más violentos, hombres armados apoyados por Hezbolá forzaron el cierre de un canal de televisión oficialista y que pertenece a Saad Hariri, líder sunita que forma parte del gobierno de coalición
La oposición indicó que Hezbolá y sus aliados mantendrán los cierres de rutas en los alrededores de Beirut hasta que se consiga una solución política a la crisis.
Sin embargo, el ejército libanés ya está en las calles de la capital para proteger a Hariri, así como a otros miembros que apoyan al gabinete.
La violencia se generó luego que el gobierno decidió el lunes pasado cerrar la red de telecomunicaciones de Hezbolá.
Temores de guerra civil
"El armado y sangriento golpe de estado que está en curso busca el regreso de Siria a Líbano y lograr que Irán llegue al Mar Mediterráneo", dijo el gobierno libanés en un comunicado luego de reunirse de emergencia.
"La violencia no nos aterrorizará sino que reforzará nuestro compromiso", indicó.
El primer ministro Siniora estuvo resguardado junto a sus ministros en un lugar fuertemente custodiado en el centro de Beirut.
En todo caso, el ejército libanés no intervino para detener a hombres armados del Hezbolá que levantaron barricadas en la zona oeste de Beirut.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas urgió a los grupos en pugna a detener los enfrentamientos ante los temores de que se desate una guerra civil.
Ese país del Medio Oriente estuvo inmerso en un conflicto interno desde 1975 a 1990.
Los analistas afirman que la clave para evitar una nueva guerra civil en este momento sería que el ejército se mantenga neutral.
El presidente de Siria, Bashar al-Assad, cuyo país dominó por largo tiempo a Líbano, afirmó el viernes que la crisis política era un "asunto interno" de Líbano.
Tras retirar su ejército de ese país en 2005, Siria niega estar involucrado en su política interna.
Sin embargo, el gobierno de Damasco ha sido acusado de haber estado detrás del asesinato en los últimos tres años de líderes anti-sirios, incluido Rafik Hariri, ex primer ministro.
Líbano ha estado sin presidente desde finales del 2007 debido a la falta de acuerdo entre la coalición gobernante y la oposición encabezada por Hezbolá.
Declaración de guerra
El corresponsal de la BBC en Beirut, Jim Muir, informó de que los enfrentamientos del jueves estallaron pocos minutos después de que el líder de Hezbolá, Hassan Nasrala, apareciera en televisión acusando al gobierno libanés de declararle la guerra a su movimiento, cuya razón de ser es luchar contra Israel.
Según dijo, la única manera de superar la crisis actual es que el gobierno rescinda la decisión que tomó el lunes destinada a reducir el poder de Hezbolá.
Hasta el momento, el gobierno se ha rehusado pero el líder sunita de la mayoría parlamentaria, Saad al-Hariri, declaró que la reacción de Hezbolá era el resultado de un "enorme malentendido", y se ofreció a dialogar para resolver la situación.
Apeló a Nasrala para que de un paso histórico para "salvar a Líbano del infierno".
BBC
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