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"Horizonte temporal" para retiro de Irak

Redacción BBC Mundo

Bush y al-Maliki analizaron reducción de tropas basada en plazos generales, aunque sin fechas "arbitrarias".

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el primer ministro iraquí, Nouri al-Maliki, hablaron sobre la posibilidad de un mayor retiro de tropas estadounidenses de Irak como parte de un pacto de seguridad a largo plazo, dijo la Casa Blanca el viernes.

Pero cualquier reducción de las fuerzas militares "estarían basadas en la continua mejora de las condiciones sobre el terreno y no en una fecha arbitraria para la retirada", dijo la portavoz Dana Perino en un comunicado.

Ambos estuvieron de acuerdo en que esas negociaciones deben incluir "un horizonte general de tiempo" para el logro de ciertas metas, como el control de la seguridad de ciudades y provincias por parte de Irak y "nuevas reducciones de las fuerzas de combate estadounidenses", explicó Perino.

Los líderes mantuvieron conversaciones este jueves por videoconferencia, que estuvo centrada en las negociaciones para un acuerdo sobre la permanencia de las tropas estadounidenses en Irak más allá de diciembre, cuando expira el mandato de la ONU que legaliza su presencia.

Ambos mandatarios también acordaron un pacto de relaciones diplomáticas a largo plazo.

Calendario "arbitrario"

Bush siempre se ha negado a fijar lo que él llama un calendario "arbitrario" de retiro de sus tropas de Irak, alegando que esto significaría dejarle el terreno servido a los militantes.

Pero, en las últimas semanas, legisladores iraquíes han estado diciendo que quieren una fecha para que los soldados reduzcan su presencia en el país.

"Ésta podría ser la razón de la cuidada declaración que hoy (viernes) hizo la Casa Blanca, que sugiere que mejorar las condiciones en Irak puede permitir que algunos de los 140.000 efectivos estadounidenses puedan volver a casa", observa el corresponsal de la BBC en Washington, Jack Izzard.

A su vez, el uso del término "un horizonte general de tiempo" es quizás un intento de reasegurar a los estadounidenses que el compromiso del presidente Bush para con la guerra impopular en Irak no está terminado, agrega Izzard.