Redacción BBC Mundo
La albiceleste no ha ganado en cuatro partidos de las eliminatorias sudamericanas al Mundial de Sudáfrica 2010.
En un suspiro, la presión cambió de manos en las eliminatorias sudamericanas al Mundial Sudáfrica 2010.
Estaba puesta sobre Brasil, pero su contundente victoria sobre Chile, 3-0 en Santiago, los llevó al segundo puesto, por encima de Argentina en diferencia de goles.
Ahora es la albiceleste la que se ve presionada, luego de cuatro partidos sin victoria.
Brasil la tiene más sencillo este martes, en la próxima fecha, cuando recibe a Bolivia, el último de la tabla.
El equipo argentino, en cambio, viaja a Perú donde el local no ha perdido aún en esta campaña y además viene de una victoria frente a Venezuela.
¿Pero qué le pasa a Argentina?
No hay un equipo en el mundo que no sea tan agradable de ver jugar, con sus patrones entrelazados en el medio del campo.
Pese a todos sus éxitos en las categorías inferiores y olímpicas, la de mayores ganó su último trofeo en 1993. ¿Cómo es posible que un conjunto que pase tan bien la pelota busque el miércoles su primer triunfo en cinco encuentros?
Lo que es peor, es que ellos parecen saber que algo anda mal.
La defensa
Durante los primeros 10 minutos ante Paraguay, el sábado, Argentina se mostraba increíble. El primer tanto sólo parecía cuestión de tiempo.
Pero apenas Gabriel Heinze anotó en propia puerta, todo se les vino abajo, incluyendo la confianza.
El equipo pareció darse cuenta de su fragilidad. Quizás a sabiendas de que pese a lo hermoso de su juego de pases, son necesarias algunas mejores tanto cerca del área propia como la del rival.
Heinze es un ejemplo. Es bueno, con coraje, pero no para nivel internacional.
En los encuentros más exigidos es expuesto como alguien que no es ni una cosa ni otra.
No es suficientemente rápido para ser lateral -algo que señaló un técnico de Brasil tras la Copa América-, ni suficientemente imponente como para ser central, como demostró su autogol.
El retiro de Roberto Ayala dejó algunas grietas en la defensa argentina. No hay mucha velocidad, y cuando juegan con tres atrás, no se ve capacidad para subir el balón.
Esto se vio el sábado cuando la única opción de salida era darle la pelota al arquero Carrizo, quien no se veía muy cómo con la pelota a sus pies.
Carrizo sí logró una tapada que probablemente le salvó el resultado a la albiceleste. Ahora el miércoles todos los ojos estarán sobre él.
Hace tiempo que Argentina no produce un arquero de primero, algo en lo que han sido sobrepasados por Brasil. Un miembro del cuerpo técnico brasileño me dijo una vez que para él, los porteros argentinos era fuertes de personalidad, pero débiles en cuanto a técnica.
Pero opciones hay. Ustari, lesionado en las olimpiadas, sigue siendo una esperanza. Romero, puede ser otro para el futuro. Pero ahora es el momento de Carrizo.
El ataque
Del otro lado del campo, en la delantera, Carlos Tévez se ha convertido en un problema.
Fue expulsado el sábado en la primera mitad, como le había sucedido en su último partido ante Colombia. Y cuando logra permanecer en la cancha, tampoco es que anota mucho: siete goles en 42 partidos.
Sergio Agüero, quien marcó el del empate ante Paraguay, parece una mejor opción. Su rapidez también garantiza una mayor preocupación a la defensa contraria.
Argentina tiene abundancia de delanteros pequeños. Lo que les falta es un "9" característico.
Esa fue la clave de Brasil para ganarle a Chile, mediante la fortaleza física de Luis Fabiano.
Desde que salió Hernán Crespo, la albiceleste ha extrañado este tipo de jugador.
En los primeros 10 minutos ante Paraguay, Ángel Di María, quien debutaba, mandó dos centros preciosos desde la izquierda, pero no había nadie para recibirlos.
Si Batistuta todavía estuviera presente, de seguro que se le hubiese iluminado el rostro.
BBC
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