Franco Robledo
Enviado especial a Río de Janiero
Río 2007 llegó a su fin y es hora del balance. Los records y la ausencia de doping aparecen como los puntos más sobresalientes, en una competencia que mostró a Estados Unidos como histórico dominador del medallero, y a un Brasil anfitrión que tuvo en
Thiago Pereira al monarca de los XV Juegos Panamericanos.
El saldo es positivo en cuanto a lo deportivo y la natación es la vedette. Porque la piscina más allá de entregar al rey de los Juegos - el brasileño sumó nada menos que ocho preseas doradas - aportó 35 nuevas marcas panamericanas.
Pero no todo fue "maravilhoso" en Río, aunque el presidente de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), el mexicano Mario Vázquez Raña, haya calificado a estos Juegos como los mejores de la historia.
Los abucheos que terminaron con la sorpresiva deserción del presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva, en el fallido discurso de Apertura en el Maracaná, fue el presagio de que la contienda deportiva iba a tener muchos condimentos con aristas que rozan el escándalo.
El espíritu deportivo se vio muchas veces vapuleado por una irracionalidad disfrazada de pasión. Muchos atletas se quejaron de los irrespetuosos silbidos y abucheos que soportaron durante las competencias donde eran rivales de los deportistas locales.
El excesivo entusiasmo terminó con dos hechos vergonzosos. La final de balonmano entre Brasil y Argentina concluyó en una gresca que incluyó amenazas, golpes de puños y hasta una escena lamentable del gran ídolo del básquet local, Oscar Smith, arengando desde el palco oficial.
También hubo escándalo en el taekwondo, donde la provocación de un periodista brasileño generó la reacción de los cubanos. Otra vez, escenas pugilísticas, sillas voladoras y la confraternización golpeada.
Otro hecho para polemizar fue la partida anticipada de la delegación de Cuba. El gobierno de la Isla ordenó un vuelo sorpresa y los atletas abandonaron suelo brasileño en la medianoche del sábado, en lugar del domingo como estaba previsto. La decisión tendría como objetivo evitar nuevas deserciones.
La infraestructura confirmó la gran inversión que se hizo para albergar estos Juegos y mostrar al mundo que Río de Janeiro tiene destino olímpico. Los estadios sacaron medalla de oro y la ciudad resolvió al menos momentáneamente, el tema de seguridad. Pero la materia pendiente de cara a un evento mundial, pasa por la resolución del transporte y las distancias entre los complejos.
Los destacados
Figura: Thiago Pereira ganó ocho medallas de oro y se convirtió en el rey absoluto de los Juegos. No sólo cumplió con sus promesas, sino que las superó.
Revelación: La delegación mexicana que terminó en el quinto lugar del medallero, con 18 preseas de oro. Canotaje fue la gran sorpresa al sumar cinco doradas.
Decepción: El equipo de voleibol femenino brasileño que perdió la final con Cuba. Y el séptimo lugar de Argentina, que en la última prueba (tenis sumó oro) superó a Venezuela en el medallero.
El personaje: Eleider Alvarez. Ganó la medalla de oro en la categoría semipesado (81kg) con un terrible nocaut al cubano Nápoles. Lo curioso es que el colombiano se dedicó al boxeo luego de sufrir un incidente en su carrera como cantante. Se olvidó la canción en un recital.
Los de siempre: Estos nunca fallan. Selección brasileña de voleibol masculino. La mexicana Ana Guevara (400 mts. Lisos) y el panameño Irwing Saladito (salto de longitud).
Batacazo: Ecuador se llevó el oro en fútbol masculino y la plata quedó para Jamaica. Brasil y Argentina jugaron con equipos juveniles y México volvió a desaparecer en el momento clave.
Río de Janeiro le deja su paso a Guadalajara 2011. Brasil sacó un aprobado en su carrera hacia los Juegos Olímpicos 2016. Pero deberá trabajar para que el COI haga realidad su sueño.