Nutrición
Día del niño: regale a sus hijos salud y una buena alimentación

Es habitual que durante estos días los padres entreguen regalos a sus hijos, programen actividades recreativas entre las que se considera especialmente la alimentación. Golosinas, dulces, gaseosas y papas fritas son parte del panorama. Sin embargo, esta representa una buena oportunidad para reorientar los hábitos alimenticios de los niños, especialmente cuando se sabe que los índices de obesidad infantil en Chile superan ampliamente a países como Estados Unidos e Inglaterra.

Uno de cada cinco estudiantes de 1º básico de establecimientos subvencionados en Chile tiene obesidad, de acuerdo a datos recogidos por la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB).

El 19,4% de los niños que cursa este nivel es obeso, condición que puede repercutir en el desarrollo de enfermedades como hipertensión arterial y diabetes, e incluso desencadenar un infarto al miocardio.

Y es que pese a todos los esfuerzos desplegados por las autoridades de salud, las cifras se incrementan. ¿Dónde está la falla? Especialistas concuerdan en la importancia que tienen los padres en los hábitos alimenticios de sus hijos, así como en la disposición que estos asumen frente a la comida.

"Lo primero es evaluar las propias conductas y hábitos alimentarios, ¿qué modelo soy yo para mi hijo? El entorno familiar es muy relevante para determinar la actitud del niño hacia algunos alimentos y el consumo de los mismos", afirman las nutricionistas Janet Cossio, y Mónica Jiménez, docente y directora de la Carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello Viña del Mar, respectivamente.

Sostienen que la infancia es el principal período de aprendizaje del ser humano: los alimentos con los que el niño se relacione en este período y el cómo se vincule con ellos determinarán su conducta alimentaria a futuro.

Los buenos hábitos comienzan desde pequeños: Una vez que el equipo de salud permite iniciar comidas sólidas, se debe incluir en la dieta de los lactantes una gran variedad de verduras, para que conozca y acostumbre a una diversidad de sabores.

"Está comprobado que aunque la primera vez el niño rechace el alimento, a la cuarta oportunidad, lo aceptará. Es fundamental evitar decir "qué mala esta comida", afirman.

Consejos
Cerca de los dos años, los pequeños pueden comer lo mismo que el resto de su familia e idealmente deben concordar en sus horarios de alimentación. Las nutricionistas de la Universidad Andrés Bello sugieren llevar a la mesa ensaladas mixtas con frutas cereales y verduras, porque los niños poseen ya una adecuada dentición para masticar, por ejemplo, palitos de apio.

También pueden consumir verduras ralladas: zanahoria y betarraga; cascos de tomate y palta, aceitunas descorazadas, porotos verdes despuntados al dente, repollos bruselas, tomates "cherry", "baby carrots", también choclitos, piña, manzana verde, uvas, ciruelas, granada, cochayuyo, hongos y setas.

Comentan que es un error común poner limón en estas preparaciones, esto que hace que los menores rechacen las verduras debido al ácido que estas adquieren. Aconsejan reemplazarlo por jugo de mandarina o naranja para aderezar.

También recomiendan ser creativos en la forma de presentación y mezcla de colores, y no atosigar al niño u obligarlo a comer, porque se genera un efecto contrario.

"El ideal es que durante las comidas el niño aprenda a relacionarse con su familia y a asociar este momento con una sensación agradable. No hay nada peor que apresurarlo o castigarlo con los alimentos, porque asociará elementos negativos, lo que puede repercutir en sus hábitos futuros", sostienen.

La dieta familiar debe ser lo más sana y equilibrada posible: si en la mesa hay habitualmente bebidas, eso será lo normal para niño, quien exigirá que estos elementos sean también parte de su alimentación ("si mi familia lo consume, yo también"). Es mejor reemplazarlas por agua y jugos de fruta caseros, del tipo néctar o agua de cocción de frutas.

Así como es importante respetar los horarios alimenticios, es vital que las meriendas de media mañana o tarde estén integradas por frutas y verduras, no por comida chatarra, ni golosinas.

"Una colación saludable está compuesta por frutas, yogurt, pan, verduras, frutos secos. Aunque es la opción más fácil y rápida, se debe evitar dar dinero a los niños, pues estos siempre optarán por la comida chatarra. Tratan de comer fuera de casa, lo que les han suspendido o restringido, o aquello que sus compañeros consumen libremente", detallan.

Ejemplos de golosinas saludables
  • Jugos de frutas sin aditivos
  • Queque de zanahoria, miel y jugo de naranja, con cobertura de chocolate
  • Galletones de avena y uvas pasas con y sin cobertura de chocolate
  • Ciruelas pasas rellenas con nueces
  • Higos rellenos con nueces
  • Almendras tostadas en el horno convencional o microondas
  • Torta de merengue invernal con puré de lúcuma o castañas cubierta con betún de merengue
  • Sopaipillas de harina integral y zapallo con almíbar de miel de ulmo
  • Leche descremada chocolatada con endulzante sucralosa
  • Leche con vainilla y endulzada con sucralosa
  • Yogurts con frutas frescas y secas
  • Tartaletas con harina integral de yogurt, ricota o requesón descremados con frutas y gelatina neutra
  • Strudel con harina integral, manzanas, ciruelas pasas, uvas pasas y nueces.
  • Naranjitas (cáscara de naranja con almíbar de miel) cubiertas de chocolate
  • Gomitas y sustancias son menos dañinas que galletas y confites de azúcar cristalizada

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