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Cómo detectar una fiebre reumática en niños

Pequeños de entre cinco y quince años, especialmente si experimentan con frecuencia infecciones de amigdalitis estreptocócica, corren más riesgo de desarrollar fiebre reumática, enfermedad que se registra mayormente durante el invierno y la primavera.

La fiebre reumática es una enfermedad que afecta a las articulaciones, la piel, el corazón, los vasos sanguíneos y el cerebro.

Es una enfermedad inmune sistémica que puede desarrollarse luego de una infección por una bacteria llamada estreptococos, como por ejemplo la faringoamigdalitis estreptocócica (amigdalitis purulenta) y la escarlatina.

"La fiebre reumática es producto de una reacción tardía, de tipo autoinmune, al estreptococo, es decir aparece varias semanas después de ocurrida la infección por esta bacteria. Puede prevenirse con un diagnóstico y tratamiento oportuno con antibióticos, tanto de la amigdalitis purulenta como de otras infecciones por esta bacteria", explica la doctora Verónica Morales, pediatra y docente de la U. Andrés Bello.

Síntomas
Generalmente, los síntomas de la fiebre reumática aparecen entre una y cinco semanas después de que el niño se ha infectado con estreptococo.

Existen síntomas más comunes, sin embargo, cada niño puede experimentarlos de una forma diferente.

"Puede incluir inflamación de las articulaciones como hinchazón, dolor a la palpación y enrojecimiento en múltiples articulaciones. Las articulaciones afectadas suelen ser las de las rodillas o tobillos. La inflamación cambia de una articulación a otra durante varios días", comenta la especialista.

Otros síntomas son: Pequeños nódulos o protuberancias redondeadas y duras debajo de la piel; un cambio en los movimientos neuromusculares del niño (esto generalmente se detecta al observar cambios en la escritura manuscrita del pequeño), erupción: una mancha rosa con bordes extraños que normalmente se presenta en el tronco del cuerpo o en brazos y piernas-; fiebre; pérdida de peso; fatiga y dolor de estómago.

Diagnóstico
Para diagnosticar esta enfermedad, el médico, además de analizar todos los antecedentes clínicos y realizar un examen físico completo, debe basarse en la presencia de los siguientes criterios:

  • Carditis (inflamación del corazón)
  • Poliartritis (inflamación de más de una articulación)
  • Corea (movimientos bruscos y anormales, que suelen comprometer al rostro y las manos)
  • Nódulos subcutáneos (pequeñas protuberancias debajo de la piel, generalmente en zonas óseas)
  • Erupción (erupción roja, irregular, en el tronco)

    Entre los criterios secundarios se incluyen:

  • Fiebre
  • Artralgia (dolor en una o más articulaciones)
  • Carditis reumática previa (inflamación del corazón)
  • Cambios en el patrón del electrocardiograma (ECG)
  • Velocidad de sedimentación o proteína C reactiva anormales (pruebas de laboratorio sobre muestras de sangre)

    "El diagnóstico de la fiebre reumática puede realizarse cuando se presentan dos de los criterios principales, o uno de los primeros sumado a dos secundarios, y signos de infección estreptocócica. No existe un examen definitivo que permita diagnosticar la fiebre reumática. Generalmente se realizan análisis de sangre para llegar al diagnóstico. Además, es posible que el médico del niño solicite un electrocardiograma (examen que registra la actividad eléctrica del corazón, muestra los ritmos anormales -arritmias o disritmias- y detecta daños en el músculo cardíaco), como parte del proceso de diagnóstico de la fiebre reumática", explica la especialista.

    Tratamiento
    El tratamiento específico de la fiebre reumática será determinado por el médico del niño basándose en el estado general de salud del pequeño y sus antecedentes médicos; la gravedad de la reacción; la tolerancia del paciente a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.

    Los niños con fiebre reumática deben ser hospitalizados para su estudio y tratamiento, independiente de la gravedad del cuadro en el momento de la sospecha diagnóstica.

    El objetivo inmediato de esta conducta es el tratamiento de la infección con antibióticos.

    Este tratamiento se lleva a cabo aún cuando el cultivo de exudado faríngeo (en amigdalitis estreptocócicas) resulta negativo.

    Luego del tratamiento inicial de la infección estreptocócica, el paciente puede seguir recibiendo dosis mensuales de antibióticos para prevenir nuevas complicaciones.

    Complicaciones
    Según la gravedad de la crisis inicial de la carditis, algunos niños pueden desarrollar una enfermedad cardíaca crónica. Es posible que se restrinjan las actividades físicas y la práctica de deportes, sobre la base de los hallazgos en los exámenes.

    Además, si hubo compromiso cardíaco durante la etapa inicial de la fiebre reumática, el niño deberá recibir antibióticos antes de que se realice cualquier procedimiento odontológico y/o cirugías menores o mayores.. De esta manera es posible reducir el riesgo de que la infección se desplace al corazón durante dicho proceso. Consulte con el médico de su hijo para obtener más información.

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