La Organización Iberoamericana de Seguridad Social calcula que en la región hay un promedio anual de 30 millones de accidentes laborales, con un costo cercano al 10% del Producto Interno Bruto promedio de la zona. Esta cifra es sustancialmente mayor al 3% que se registra en Estados Unidos o Europa.
Según explica el especialista de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y master en Ergonomía, Eduardo Cerda, los costos anuales por este concepto serían cercanos a los US$ 3.000 millones.
Es más, la última Encuesta Nacional de Condiciones Laborales realizada en el país detectó que el 41% de los empleadores reconocía que su personal estaba sometido a manipulaciones manuales de carga, posturas forzadas y movimientos repetitivos, es decir, a sobreesfuerzo.
En qué consiste
A diferencia de lo que suele creerse, la ergonomía va mucho más allá del mobiliario, de hecho su aplicabilidad se basa en cuatro pilares fundamentales: físico, ambiental, organizacional y psicosocial.
"Cualquier empresa que desee modernizar sus procesos y optimizar su competitividad tiene que integrar en su actividad diaria la ergonomía, disciplina encargada de estudiar y adecuar la relación de la persona con su entorno¿, explica Eduardo Cerda.
De esta manera, cuando se habla de ergonomía física los especialistas se refieren a las demandas que tiene la persona en cualquier puesto de trabajo y su entorno.
La ambiental, en tanto, está vinculada con la iluminación, ruido, vibraciones y temperatura del espacio donde el trabajador realiza sus tareas.
La organizacional estudia, entre otros aspectos, los turnos, tiempos de pausa, descanso y los niveles jerárquicos.
La cognitiva y sicosocial ahonda en la carga mental que tiene el individuo y en las problemáticas de las relaciones interpersonales que pueden conducir, en algunos casos, al estrés.
Beneficios
"Buena ergonomía es sinónimo de economía porque al tener puestos de trabajo seguros y saludables se reducen los costos por lesiones, aumenta la productividad, bajan las primas de los seguros, disminuye la rotación de los trabajadores, decrecen los errores y los días de trabajo perdidos, descienden los trastornos musculoesqueléticos derivados del cargo, baja el ausentismo y se eleva la productividad y calidad", apunta Eduardo Cerda.
Tanto así que estudios efectuados en Estados Unidos dan cuenta que la ergonomía del trabajo disminuye los días perdidos por lesión en un 65%, los costos por demanda en un 43% y los trastornos musculoesqueléticos en un 50%.
"El recurso humano es lo más importante y en ese sentido la ergonomía puede prevenir los problemas o bien, cuando ya están presentes, corregirlos", enfatiza el especialista. Y agrega que no basta con detectar los problemas, es importante darles solución desde una perspectiva más holística.
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