Hace un tiempo, el tema central del Primer Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer que se realizó en Madrid, España, fue el análisis de cómo afectan las enfermedades a la población femenina, relacionando éstas a los cambios hormonales.
Luego de mucho estudio, se llegó a la conclusión que estos cambios hormonales son, sin duda, causantes en parte de las muchas depresiones que en diferentes etapas de su vida padece la mujer. Así se concluyó que en un 30 por ciento de las depresiones diagnosticadas en mujeres existe una relación directa con los cambios hormonales. Es lo que se conoce con el nombre de Síndrome Hipoestrogénico.
Los estrógenos actúan sobre "receptores blanco" localizados en el cerebro e inciden de manera directa en el estado emocional de la persona. Y en la mujer estas hormonas tienen un carácter preventivo con respecto a las enfermedades emocionales. Así, una vez que las mujeres tienen su primera regla, tienen muchas más posibilidades que los hombres de sufrir depresiones, lo que aumenta y se duplica según avanzan en edad.
Al respecto, el médico ginecólogo de Clínica Las Condes, Jack Pardo, afirma: "Evidentemente que las hormonas actúan a nivel de la corteza cerebral por lo que influyen en el ánimo, comportamiento y calidad de vida. Pero, por otro lado, las situaciones de estrés, cambios, influyen en el ánimo y pueden, en ocasiones, desencadenar angustia o incluso depresión. En estos casos el apoyo familiar y del médico tratante es fundamental. Cuando la depresión es importante debe ser manejada por siquiatras quienes usarán drogas antidepresivas adecuadas para manejar este estado. En el caso de la depresión post parto o la psicosis postparto ésta debe ser manejada por un siquiatra, ya que el uso de drogas debe ser monitorizado y controlado por un médico".
Sin embargo, los expertos todavía no saben por qué algunas mujeres son más susceptibles a estos cambios hormonales; pero tienen claro que estos suceden sobre todo durante los ciclos menstruales, el embarazo, el postparto y tras la menopausia.
El Síndrome Premenstrual (SPM)
La mayor parte de las mujeres experimentan algunos síntomas molestos durante el ciclo menstrual: alteraciones en el humor y efectos sicológicos; síntomas gastrointestinales; problemas a la piel; retención de líquido; dolor mamario; problemas respiratorios; molestias en los ojos; síntomas neurológicos y vasculares, entre otros.
En el caso de algunas, estos síntomas son intensos, breves y no son invalidantes a la hora de realizar sus actividades. Otras mujeres, sin embargo, pueden experimentar uno o más de una amplia variedad de síntomas que perturban sus actividades normales. Esos síntomas pueden durar desde unas horas hasta varios días y a su conjunto se le llama Síndrome Premenstrual.
El síndrome premenstrual es un tema controvertido en ginecología, debido a que durante años su aparición se relacionó a la inestabilidad en el carácter de la mujer; no obstante, diversas teorías establecen que los cambios hormonales propios del ciclo menstrual, ejercen cierta influencia en la química del cerebro.
"El síndrome premenstrual es absolutamente real y tiene una explicación hormonal. Es decir, tiene una base biológica, pero una manifestación esencialmente sicológica. Ahora bien, si una mujer que está expuesta a estos síntomas está inserta en un ambiente inadecuado, se vuelve mucho más vulnerable y conflictiva. Por eso, la familia o la pareja juega un papel preponderante en su tratamiento mensual, ya que son ellos quienes deben otorgarle apoyo y comprensión sin exponerla a rabias, peleas y problemas; ya que se exacerbará la sintomatología. Ahora bien, si el síndrome impide a la mujer llevar una vida relativamente normal; es imprescindible que recurra a su médico y reciba un tratamiento por parte de un equipo multidisciplinario, ya que sus efectos son sicológicos y físicos", afirma la sicóloga Danae Zbinden.
Pero, ¿qué lo causa?
La menstruación es la parte del ciclo menstrual de la mujer en la que se derrama el endometrio (revestimiento del útero), tejido que cada mes se prepara para anidar al futuro bebé (en caso de fecundación), mediante el incremento de los niveles de estrógenos y progesterona; ya que estas hormonas ayudan a engrosar sus paredes.
Si no hay fertilización, el endometrio es expulsado acompañado de sangre y mucosidad de vagina y cérvix (parte más baja y estrecha del útero situada en vejiga y recto). Ahora bien, hay que considerar que existen diversas hipótesis que intentan explicar el síndrome premenstrual, las cuales contemplan una respuesta anormal del organismo ante los cambios hormonales, alergia a la progesterona y deficiencia de calcio y magnesio en la dieta.
No obstante, la teoría más aceptada se relaciona con las fluctuaciones en los niveles de estrógenos y progesterona, pues diversas investigaciones han encontrado que estas hormonas ocasionan variaciones en los neurotransmisores (sustancias cerebrales que permiten la comunicación entre las neuronas) serotonina y triptofano, los cuales se encargan de importantes funciones, como estado de ánimo, apetito, sueño, memoria, aprendizaje, temperatura, comportamiento y contracciones musculares.
El SPM, ¿puede llegar a ser grave?
Sí, cuando éste se transforma en el Síndrome de Disforia Premenstrual (PMDD). El PMDD es un tipo grave e incapacitante de SPM. Aquí, los síntomas principales son los problemas de estado de ánimo tales como la depresión, ansiedad, tensión y enojo o irritabilidad persistentes.
Estos graves síntomas causan problemas en las relaciones y en las posibilidades de llevar a cabo actividades normales. Las mujeres que sufren de PMDD suelen tener síntomas físicos, tales como jaquecas, dolor en las articulaciones o músculos, falta de energía, hinchazón, y sensibilidad en los senos.
De acuerdo a la Asociación Americana de Psiquiatría, una mujer debe tener por lo menos cinco de los síntomas típicos para ser diagnosticada con PMDD. Los síntomas deben ocurrir en las dos semanas anteriores al período menstrual, y desaparecer cuando comienza el sangrado.
Cambios en el Embarazo
A partir del momento en que el óvulo es fecundado por un espermatozoide, comienzan a producirse, en el cuerpo de la mujer, una serie de cambios físicos y síquicos que tienen como objetivo adaptarse a la nueva situación, y que continuarán durante los nueve meses siguientes.
Estos cambios hormonales podrían hacer del embarazo una experiencia inolvidable o simplemente devastadora. Por eso, más allá de los cambios físicos, los vómitos, mareos, estreñimiento y otros síntomas; es importante poner atención a los efectos sicológicos que un embarazo puede conllevar, ya que las exigencias serán altas.
Si bien estos cambios están determinados por lo que implica el futuro acontecimiento, también son influidos por importantes modificaciones hormonales que afectan a la mujer en este período. Así, durante la gestación la mujer presenta períodos de euforia y alegría por estar engendrando una nueva vida; pero también la afectan sentimientos de preocupación y duda por lo que implica el desafío de la maternidad.
También es característico en esta etapa que la mujer esté más susceptible, por lo que tienda a experimentar altibajos emocionales, los que suelen acentuarse frente a circunstancias adversas, pero también frente a acontecimientos que cobran una dimensión desproporcionada. Directamente relacionado a esto, hay una mayor necesidad de atención y comprensión, que suele manifestarse a través de los antojos.
Además de este aumento de la sensibilidad hacia los cambios corporales; se presentan cambios en la alimentación y aumento de la necesidad de dormir. Si bien todo esto está relacionado con los cambios hormonales, son síntomas que favorecerán el encuentro con el bebé y la comprensión de sus necesidades; ya que estas variaciones convertirán, por un tiempo, a la madre en niña.
Menopausia: Mitos y verdades
La menopausia es el cese de los períodos menstruales y la mujer no puede estar segura de haber entrado en esa etapa de su vida, hasta después de un año sin sangrado menstrual. El período antes de la menopausia es la peri-menopausia. En un gran estudio de 2700 mujeres, se concluyó que este período de transición varía de dos a ocho años.
En la menopausia natural, el primer cambio hormonal es la disminución de los niveles de progesterona, mientras que los niveles de estrógenos se mantienen estables y en algunas mujeres elevados. Como los niveles de estrógenos y progesterona tienen que estar en balance, si uno disminuye, el otro se eleva y viceversa.
El resultado de esta situación, será la presencia de una serie de síntomas en la mujer, como respuesta del cuerpo para "ajustar" el balance hormonal, usualmente del exceso de estrógenos. Los síntomas más comunes son: períodos menstruales irregulares y/o abundantes, retención de líquidos, flatulencia, dolor en los senos (sensación de turgencia), cambios de humor, irritabilidad, depresión, manos y pies fríos, dolor de cabeza antes de la menstruación, aumento de peso y disminución de la libido.
¿Cuál es la razón? Los ovarios no son "materia inerte" después de la menopausia, además, el cuerpo de la mujer está diseñado para producir estrógenos, progesterona y testosterona en otros sitios "auxiliares". Estudios clínicos han demostrado que los estrógenos, progesterona y andrógenos, pueden ser producidos en el tejido graso, cerebro y las glándulas adrenales.
Cambios por envejecimiento
Para las mujeres, la menopausia o la interrupción de la menstruación es un signo obvio del envejecimiento y un cambio en su sistema reproductivo. Este período de transición es llamado climaterio y se prolonga por varios años antes y después del último período menstrual.
Ahora bien, para una mujer, los cambios de la vejez involucran niveles hormonales, cambios físicos en todo el aparato reproductivo femenino y cambios sicológicos. Dichos cambios se producen en la complicada relación entre las hormonas ováricas y las que son producidas por la glándula pituitaria (en el cerebro).
Dado que disminuyen los niveles hormonales, se presentan cambios en todo el sistema reproductivo. Las paredes vaginales se vuelven menos elásticas, menos arrugadas y más delgadas. La vagina se vuelve más pequeña. Se disminuye el tejido genital externo (atrofia de los labios) y las secreciones se vuelven escasas y acuosas.
Los síntomas que acompañan a la menopausia varían en gravedad y muchos de ellos son causados por cambios hormonales. Sólo entre el 20 y el 30 por ciento de todas las mujeres presentan síntomas tan severos que requieren asistencia médica.
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