
En 1993, después del nacimiento del cuarto niño de sus relaciones incestuosas con Elisabeth, Fritz amplió el sótano de 35 m² a 55 m², para lo cual la obligó a ayudar con la remodelación. Hasta entonces, el sitio tenía un solo cuarto donde permanecían todos los prisioneros y su único acceso estaba bloqueado por una puerta de 500 kg. Los niños nacidos antes de esa ampliación fueron testigos de las violaciones continuas de Fritzl