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El presidente de la Federación española de tenis (RFET), Pedro Muñoz, desaprobado por los jugadores de Copa Davis, fue llamado al orden por el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, y parece cada vez más discutido incluso en el seno de la RFET. El viernes, Lissavetzky invitó a Muñoz a "actuar con máxima mesura y prudencia". Las tensiones entre presidente y jugadores estallaron con la criticada elección de Madrid como sede de la semifinal de Copa Davis, ante Estados Unidos en setiembre próximo. Muñoz impuso Madrid, situada a casi 600 metros de altura, mientras los tenistas preferían jugar a nivel del mar, estimando que la altura favorece el juego más rápido de los estadounidenses. El malestar aumentó después de que el presidente enviara mensajes de texto por teléfono móvil (SMS) a los jugadores y sus entrenadores, celebrando su victoria. Menos de una semana después de un comunicado común de los jugadores y del capitán del equipo de Copa Davis, Emilio Sánchez Vicario, criticando las decisiones del presidente de la RFET, Nadal insistió este sábado: "Nosotros no nos sentimos representados por él y no le queremos. Con él hemos terminado". Los SMS enviados por Muñoz no fueron del gusto de la Federación y, según publica el diario Marca este sábado, se estaría estudiando una moción de censura en su contra. El secretario de Estado para el Deporte pidió a Muñoz "abrir un proceso de diálogo que permita la necesaria convivencia de la Federación con los principales representantes del tenis español". Pero la relación entre el presidente y los jugadores parece haber alcanzado un punto de no retorno. "El presidente se ha portado muy mal con los jugadores. El tema de los mensajes es la gota que colma el vaso", declaraba el viernes en la emisora Radio Marca el tío y entrenador de Rafa Nadal, Toni Nadal. sgi/gg/sdm/age |