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La pelea entre Hillary y Obama fortalece a McCain

AFP
El senador por Arizona y ya definido candidato presidencial republicano John McCain es el único favorecido por la feroz interna demócrata.

Antonio María Delgado
Miami, Estados Unidos

La reñida contienda por la nominación del partido demócrata para la presidencia de Estados Unidos tiene un inesperado ganador: el rival republicano, John McCain, quien está siendo fortalecido por los constantes esfuerzos de Hillary Clinton y Barack Obama para destruirse mutuamente.

Hillary ganó está semana la competencia en Pennsylvania por un margen de 10 puntos porcentuales, lo que ella misma proyectaba, consiguiendo el margen de dos dígitos que necesitaba para mantener con vida sus pretensiones a la Casa Blanca; pero la victoria personal de la senadora prolonga la agonía de los simpatizantes del partido demócrata, quienes están siendo obligados a presenciar desde primera fila una encarnizada pelea en la que predominan los golpes bajos.

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Los analistas advierten que el partido ahora se encuentra en una difícil situación. Obama aún mantiene la ventaja con un total de delegados reunidos de 1.694 contra los 1.556 de Clinton (se necesitan 2.025 para asegurar la nominación). Pero el senador afroamericano aún no ha logrado darle el golpe fulminante para terminar de noquear a una candidata que sigue poniéndose de pie cada vez que ha caído en la lona.

Pero los prospectos de la esquina de Hillary son peores aún. Sólo faltan nueve contiendas por realizar, y la candidata no tiene posibilidades matemáticas de superar la ventaja que Obama le lleva, incluso si gana todos ellos. La senadora centra sus esperanzas en la posibilidad de convencer a los denominados "súper delegados", un exclusivo segmento de líderes del partido que no son elegidos en los comicios y, por ende, están en plena libertad de votar aquello que les dicta su conciencia, de que Obama en realidad no es un candidato capaz de derrotar a los republicanos en las elecciones de noviembre.

No obstante, esa estrategia es criticada por muchos que piensan que constituiría una práctica poco democrática para una organización política que dice ser demócrata, especialmente ante el hecho de que Obama supera a Clinton en el voto popular y el número de estados que han votado a su favor duplica el número conquistado por la ex primera dama.

Algunos líderes del partido demócrata han expresado que sería una tragedia si eso sucede, incluyendo al ex presidente Jimmy Carter, quien dijo no creer que los súper delegados se atrevan a ignorar los resultados del voto popular. Sin embargo, Clinton insiste en que ella es la única candidata viable, ya que los estados que ha ganado incluyen algunos de los más grandes y los más importantes para la contienda de noviembre.

"Tomando en cuenta su amplia ventaja financiera, la pregunta debería ser: ¿por qué no puede cerrar la operación? ¿Por qué no puede ganar un estado como este?", preguntaba la senadora tras conocer los resultados de los comicios de Pennsylvania del martes. Luego añadió: "yo he ganado en los estados que tenemos que ganar para derrotar a los republicanos".

La contienda no sería tan dañina para los prospectos de una victoria demócrata en noviembre si no fuese por el hecho de que los candidatos están gastando cada vez una mayor cantidad de tiempo y dinero en desprestigiarse entre ellos. La plataforma electoral de ambos candidatos se centra cada vez más en los defectos del otro, en vez de centrarse sobre los cambios que ellos introducirían en el país de ganar la Casa Blanca.

Y esa estrategia de demonizarse mutuamente está generando grandes divisiones dentro de las filas demócratas. Un 11% de los electores demócratas que favorecen a Obama dicen que si Hillary gana la nominación del partido, ellos probablemente votarán por McCain. Otro 6% no se atreve llegar a ese extremo, pero ha señalado que preferiría quedarse en sus hogares en los comicios de noviembre si el senador afroamericano no es el candidato. Entre los simpatizantes de Hillary, un 10% ha señalado que ellos no acudirían a las urnas si Obama gana la nominación y un 15% dijo que preferiría votar por McCain en vez de respaldar al senador demócrata de Illinois.

Todo esto es música para los oídos de John McCain, quien está feliz en ver como los propios demócratas están distrayendo la atención del público del espinoso tema de la guerra en Irak y presentando cada vez un mayor número de razones para que el electorado no vote por la plataforma demócrata.

"Esto es exactamente lo que me temía que iba a suceder", dijo el gobernador Phil Bredesen de Tennessee. "Ellos van a seguir golpeándose mutuamente, desangrándose, sin que nadie gane. Esto sólo refuerza la necesidad de que consigamos alguna manera de ponerle fin a esto".

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