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AFP
Con respuestas concretas pero manteniendo la calma, Obama desplegó con elegancia y claridad los puntos más salientes de su plataforma.
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Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos
En medio de una crisis económica de magnitud estratosférica, luego del catastrófico desplome de 500 puntos en el Dow Jones apenas atenuado por un paquete de rescate de 700 mil millones de dólares que no parece suficiente para restablecer la confianza; con casi cinco millones de estadounidenses sepultados bajo la línea de pobreza y un desempleo de más de seis puntos y en crecimiento, el segundo debate presidencial de anoche entre Barack Obama y el republicano John McCain se convirtió sin dudas en uno de los más esperados en los últimos años. Y sin dudas, el candidato demócrata se convirtió en la estrella de la noche.
Enfocado y con respuestas concretas, pero manteniendo la calma en todo momento, incluso bajo ataques directos de su oponente, Obama desplegó con elegancia y claridad los puntos más salientes de su plataforma económica y de política exterior ante un McCain dubitativo, agresivo y casi sin recursos.
Moderado por el legendario Tom Brokaw, de la prestigiosa cadena NBC, el debate, organizado por la universidad de Belmont en Nashville, tuvo formato de tribunal: los candidatos, rodeados por un grupo de 80 votantes indecisos elegidos por la encuestadora Gallup, se sometieron a una serie de preguntas no pautadas que apuntaron sobre todo a conocer sus propuestas para resolver la crisis económica y mejorar la posición estadounidense en el mundo.
La primera de las preguntas, dirigida al candidato demócrata, la formuló uno de los panelistas, Alan Schaffer, apuntó directo a Wall Street: "En medio del desastre financiero y la crisis ¿cuál es la forma más rápida y efectiva para evitar que muchos caigan en la ruina?"
"Estamos en la peor crisis desde la gran depresión", recordó innecesariamente el senador por Illinois. "Pero creo que, en definitiva, esta es la última señal del fracaso de las políticas de George W. Bush. Tenemos que tomar las riendas del asunto. Además de apoyar el paquete de rescate tenemos que implementar mucho más control en los mercados. Tenemos que caer sobre los CEOS de estas compañías para que no reciban del dinero de los contribuyentes sus paracaídas dorados y sus millones de dólares en bonos".
Obama se refirió directamente a una información que se conoció ayer sobre un grupo de altos ejecutivos de la rescatada AIG: "Apenas una semana luego de recibir el rescate, estos ejecutivos utilizaron más de 400 mil dólares en una semana a todo lujo en California. El tesoro tiene que reclamar ese dinero y hacer que esos ejecutivos sean despedidos", enfatizó. "El próximo presidente deberá asegurarse además de que la clase media también reciba un merecido un paquete de rescate".
McCain, quien comenzó enfatizando la necesidad de cortar la dependencia de combustible proveniente de "países que no nos quieren", aseguró además que el gobierno debe mantener los impuestos de todos los estadounidenses bajos. "Le pediré al secretario del Tesoro que compre las hipotecas impagas para renegociarlas con los dueños de cada hogar. Necesitamos crear trabajo y volver la confianza", dijo McCain dando un giro casi imprevisto en su plataforma hasta ahora.
Hubo, sin embargo varios puntos de coincidencia. Ambos mencionaron el nombre del millonario filántropo Waren Buffet como posible nuevo secretario del Tesoro, luego del anunciado retiro de Henry Paulson. "Warren Buffet sería un buen candidato", aseguró Obama. "Pero lo que tiene que entender es que no sólo hay que ayudar a los ricos. Hay que ayudar a las clases medias. Por eso quiero darles a todos aquellos que tienen problemas, dos trabajos, deudas, una reducción substancial en sus impuestos".
Al hablar de su política energética McCain priorizó el uso de energía nuclear y las perforaciones en la plataforma continental estadounidense y aseguró que estas medidas crearán empleo y nuevas fuentes de trabajo. Sin embargo, no tuvo respuestas claras cuando se le preguntó de qué modo las clases medias se beneficiarán con el paquete de rescate de 700 mil millones de dólares aprobado por el Congreso. "Debido a la codicia de Wall Street, nuestra economía ha quedado al borde del abismo. Pero los principales responsables de la crisis han sido Fanny Mae y Freddie Mac. Y eso es responsabilidad de Obama y sus amigos", disparó McCain.
Obama, quien optó por no responder a la crítica directa de su rival, aseguró que el paquete está destinado a empresas que pagan salarios y a algunos bancos para que se mantengan los niveles de liquidez necesarias en el sistema.
"El principal problema es que ha habido, en los últimos ocho años, demasiada desregulación", señaló Obama. "Hace tiempo que vengo alertando que hay que volver a regular con mayor precisión. Yo nunca promoví Freddie Mac pero esto no es el fin del proceso sino el comienzo. El secretario del tesoro tiene el poder de dirigir parte de esta ayuda a la mayor parte de los americanos, pero dependerá del próximo presidente asegurarse que el secretario del Tesoro lo haga".
En política exterior, McCain volvió a acusar a Obama de negarse a aumentar el número de tropas en Irak, lo que según él habría desembocado en el fin de la guerra. A su turno, Obama prefirió no responder a la acusación y usó su tiempo para hablar de los costos de la guerra, a los nuevos focos de conflicto en Afganistán y la necesidad de redistribuir las tropas para enfocarlas sobre la frontera con Pakistán. La estrategia le dio resultado al demócrata, quien volvió a sumar puntos en un tema que no es su fuerte, manteniendo la ventaja moral sobre McCain.
Obama lleva hasta hoy una ventaja de casi 9 puntos en intención de voto, según los más recientes sondeos de Gallup. La próxima oportunidad de McCain para dar vuelta el score llegará el próximo miércoles 15 de octubre, cuando los presidenciables se enfrenten en su último debate en la universidad de Hofstra, Long Island, en el estado de Nueva York.
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