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EFE
El debate, mucho más tenso que los dos anteriores, se extendió durante 90 minutos.
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Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos
Durante la última oportunidad de debatir cara a cara sus propuestas antes de las elecciones presidenciales del 4 de noviembre, el senador por Arizona John McCain y su par por Illinois Barack Obama se encontraron frente a frente en una mesa redonda en la universidad de Hofstra, en Nueva York.
El debate, mucho más tenso que los dos anteriores, se extendió durante 90 minutos durante los cuales McCain, acorralado por una serie de encuestas altamente desfavorables, no cesó en su intento de descalificar al demócrata. Obama, nuevamente fue el claro ganador de la noche, mantuvo la calma y el perfil alto.
Quizás el momento más duro de la noche para Obama llegó cuando McCain le pidió explicaciones por su relación con Bill Ayers, quien durante los años sesenta integró el grupo terrorista Weather Underground.
"Dejemos las cosas bien claras", propuso el demócrata. "Ayers no está relacionado con mi campaña, no financió mi campaña ni va a aconsejarme cuando esté en la Casa Blanca", afirmó el demócrata.
"Obama no se enredó en las apreciaciones negativas de McCain", sugirió el ex candidato presidencial Pat Buchanan tras finalizar el debate. "Obama se comportó como un boxeador que va ganando round a round y no necesita poner demasiado esfuerzo para rematar el match. Sin exponerse, creo que Obama sacó una ventaja mucho mayor".
Luego de una tarde catastrófica en Wall Street, muchas de las preguntas claramente tuvieron como eje la crisis económica. La primera en la ronda le tocó a McCain. "Por qué el plan que usted propone es mejor que el de su oponente", inquirió el moderador, Bob Schiffer, periodista de la cadena CBS. El republicano, quien se la pasó escribiendo en un anotador amarillo durante la velada, insistió en recordar su plan para la compra de las hipotecas en rojo de más de 11 millones de ciudadanos.
"Sé que esta medida ha recibido muchas críticas, pero me decepciona que el Secretario del Tesoro (Henry) Paulson no haya tomado todavía medidas en esa dirección", dijo.
"Lo que no hemos visto todavía es un paquete de rescate para la clase media", chicaneó Obama a su rival. "Creemos trabajos estimulando a las empresas que tienen aquí sus plantas y sus trabajadores. Reduzcamos los impuestos para la clase media. No coincido con el senador McCain en comprar las hipotecas en rojo, porque eso hará subir los precios de las propiedades, pero tenemos una solución para este tipo de problema. Y el cuarto problema es cambiar nuestra política energética. Y estamos listos para comenzar a trabajar lo antes posible", replicó.
McCain quien no bajó la guardia, respondió casi al instante. "Lo que Obama quiere es aumentarles los impuestos a muchos americanos y repartir esa riqueza discrecionalmente, como él quiera... ese es su plan".
Obama, con esa calma que lo caracteriza y le da casi ocho puntos de ventaja a nivel nacional, respondió que son justamente los más ricos los que menos problemas tienen en pagar impuestos.
"Warren Buffet y yo podemos hacerlo y es nuestro deber", dijo. "Y hoy nuestros impuestos pueden ser más altos que los de Joe el plomero", un votante republicano al que McCain y Obama se refirieron prácticamente toda la noche. "A mí no me gusta pagar impuestos, pero en este momento los más ricos debemos hacerlo", insistió el candidato demócrata.
La segunda serie de preguntas giró en torno al déficit fiscal, que se espera llegará al billón de dólares el año que viene. La pregunta fue directo al grano: de qué manera este déficit impactará en el presupuesto.
Obama aseguró que lo primero que se hará es asegurarse de que el paquete de 700 billones redunden en un beneficio para los contribuyentes. "Algunas de las reducciones en el presupuesto saldrán de los subsidios a las compañías privadas de salud, que no beneficiaron para nada a los prestatarios de estos servicios. Vamos a tener que abrazar una ética de responsabilidad", dijo.
A su turno, McCain recordó la crisis de 1930. "Si podemos aumentar el valor de las casas de los estadounidenses, podremos superar esta crisis", dijo. "El segundo paso será reducir nuestra dependencia de energía importada. Y los cortes los haremos en una serie de subsidios para diferentes productos, como el que le destinamos al etanol o a la importación de etanol de caña de azúcar de Brasil".
Cuando Schiffer les preguntó a los candidatos por qué la campaña se había vuelto tan sucia y personal, McCain recordó que antes de comenzar, él le propuso a Obama una serie de debates, estado por estado, para evitar mejor los roces y las suspicacias.
"Lamento algunos de los aspectos más duros de esta campaña", dijo el republicano. "Pero esta ha sido una campaña dura... Sin embargo -cargó- creo que el senador Obama ha sido el político que puso más dinero en comerciales negativos en la historia de los Estados Unidos".
Obama se mostró sorprendido, pero no dudó en responder que aparentemente los estadounidenses no opinan como el senador por Arizona.
"Esperamos que las campañas presidenciales sean duras, pero dos tercios de los estadounidenses creen que la campaña de John McCain ha sido negativa", dijo el republicano refiriéndose a una encuesta reciente de Gallup. "Pero, la verdad es que el tema central que preocupa a los estadounidenses es el valor de sus casas. Hay temas mucho más urgentes que nuestros sentimientos heridos por este tipo de publicidades. Lo que tenemos que hacer es en las próximas semanas hablar de cómo cada uno de nosotros propone salir de la crisis", propuso Obama.
Casi marginalmente, tres países de América Latina se colaron en el debate. McCain criticó la oposición de Obama al tratado de libre comercio con Colombia, diciendo que la negativa del senador por Illinois perjudica a una nación que "pelea para que las drogas no ingresen a nuestro país y maten a cientos de miles de estadounidenses".
Obama respondió que de hecho sí se ha interiorizado del tratado y que no aprobó el acuerdo por problemas diferentes a los que mencionara su adversario. "En Colombia hay problemas con los líderes sindicales que están amenazados de muerte", dijo el candidato demócrata. "No podemos aprobar un tratado de estas características si no hay resguardos mínimos para proteger los derechos humanos, pero sí podemos darle luz verde al tratado de libre comercio con Perú, que está mucho mejor formulado".
Venezuela, el tercero de los países latinoamericanos mencionados durante la velada, salió como una estocada desde la esquina de McCain, quien hizo la dudosa afirmación de que Obama sugirió abrir el diálogo con Hugo Chávez sin las precondiciones necesarias.
"Es absolutamente falso", respondió el demócrata. Y la frase, enmarcada en una sonrisa relajada, casi condescendiente, fue seguramente la que Obama, el claro ganador, más veces repitió durante todo el debate.
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