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Racismo explica poca ventaja de Obama, dice ex embajador brasileño en EE.UU.

Reuters
Las encuestas de intención de voto le dieron a Obama una ventaja relativamente corta sobre John McCain, consideró el ex embajador brasileño en EE.UU., Rubens Ricupero.

Diego Salmen
San Pablo, Brasil

La ventaja de Barack Obama en intención de voto sobre el republicano John McCain era de siete puntos porcentuales este lunes (entre 51,9% y 44,4%), según el sitio RealClearPolitics, que hace un promedio de todas las encuestas publicadas.

En medio a una confusión de números generada por las encuestas que en días recientes dieron como cierta la victoria de Barack Obama, el ex embajador brasileño en Estados Unidos, Rubens Ricupero, llama la atención sobre la ventaja relativamente baja del senador por Illinois.

"La prueba de que (el racismo) tiene un cierto peso es la siguiente: en condiciones normales, un candidato demócrata ahora debería tener una ventaja inmensa, quince, veinte puntos de porcentaje adelante. ¿Por qué no está? Eso no se explica por la calidad del candidato adversario. La explicación solamente puede ser por ahí. Obama todavía lucha contra esa desventaja", aseguró el ex funcionario.

En entrevista a Terra Magazine, Ricupero, que fue embajador en Washington entre 1991 y 1993 y ministro de Hacienda en el gobierno de Itamar Franco (1994), comenta las elecciones estadounidenses.

Terra Magazine: ¿Hay posibilidades de sorpresa en esa elección, Obama debe salir vencedor de verdad?
Rubens Ricupero:
Por la lógica, Obama debe salir vencedor. Pero la elección es atípica, no tiene precedentes porque nunca antes hubo un candidato negro, aunque haya indicaciones de que este tema será menor esta vez. Pero no hay todavía un precedente histórico. Debemos esperar. Hubo aquel famoso caso de 1982 en California, en que el alcalde de Los Ángeles, que era negro, parecía que iba a ganar por las encuestas, pero perdió. Y usted sabe que California es el estado más abierto y menos racista de los Estados Unidos. Si eso sucedió allá... Ellos le llaman efecto Bradley, que era el nombre del alcalde de Los Ángeles. En todas las encuestas él aparecía como victorioso, pero después se llegó a la conclusión de que las personas mentían en las encuestas; para que no pareciera que eran racistas, no decían la verdad. Yo creo que eso es poco probable (hoy), pero es la primera vez.

TM: ¿Ese factor racial todavía tiene el mismo peso de antes en su punto de vista?
RR:
Yo creo que sí, en algunos lugares sí. Todavía es relativamente fuerte. No es suficientemente fuerte para derrotar un candidato tan bien calificado. Pero la prueba de que el racismo tiene un cierto peso es la siguiente: en condiciones normales, un candidato demócrata ahora debería tener una ventaja inmensa, porque las circunstancias estadounidenses son muy difíciles: crisis económica, guerra desastrosa en Irak y un presidente considerado, por unanimidad, uno de los peores de la historia. Entonces, normalmente el candidato demócrata debería estar quince, veinte puntos porcentuales adelante. Y no está. ¿Por qué no está? Eso no se explica por la calidad del candidato adversario. La explicación solamente puede ser por ahí. Obama todavía lucha contra esa desventaja.

TM: ¿Los demócratas deben ser la mayoría en el Congreso también?
RR:
Todo indica que sí. Ellos ya tienen la mayoría, y todo indica que esta vez ellos van a ampliar la mayoría tanto en la Cámara como en el Senado. La gran duda es si ellos tendrán una mayoría suficiente para conseguir pasar proyectos sin la ayuda de los republicanos. Eso va a depender del voto en ciertos estados. Pero el péndulo está muy en favor de los demócratas en esta elección. La situación económica los ayudó mucho, no hay duda de que la crisis perjudicó a los republicanos.

TM: ¿Cuál candidato sería mejor para los intereses de Brasil y América Latina?
RR:
Yo no creo que Brasil tenga un interés diferente de otros países en las elecciones de los EE.UU. Brasil no necesita, como en el pasado, la ayuda económica estadounidense, como sucedió, por ejemplo, cuando los militares tomaron el poder en 1964 o en la crisis de la deuda en los años de 1980. Hoy en día nuestro interés es que haya en los EE.UU., un presidente que sea capaz de afectar esa crisis económica, porque nos afecta en sus consecuencias. Pero ese interés no es solamente de Brasil; es de Francia, de Alemania, de Inglaterra... Yo no veo un interés específico de Brasil; el único sería el caso del comercio, pero en ese caso la mayoría de los productos brasileños con problemas (para entrar) en los Estados Unidos enfrenta dificultades por cuenta de lobbies muy poderosos que no son fáciles de resolver.

El presidente en sí no tiene ese poder todo. En los EE.UU., el comercio es una prerrogativa del Congreso, diferente de Brasil. Y ese congreso, cuya mayoría deberá ser todavía más demócrata, va a tener muy poca simpatía por concesiones comerciales. Un ejemplo: Bush consiguió firmar un acuerdo de libre comercio con Colombia, pero no consiguió hasta ahora que el congreso lo aprobara y lo dejaron congelado. Con Brasil será mucho peor, porque ellos tienen mucho recelo de la competición en la agricultura.

Por otro lado, quien quiera que sea el nuevo presidente estadounidense, al comienzo su prioridad será toda destinada a la crisis económica. De la prioridad número 1 a la prioridad 150, va a ser la crisis americana. Y no va a perder tiempo, ni se va a preocupar mucho con temas de otro orden, principalmente controvertidos. El hecho de que McCain se declare favorable al final de los subsidios al etanol da igual en la práctica, porque él no tendría capacidad para transformar eso en realidad aunque se eligiera.

Del punto de vista de la resolución de la crisis económica, ¿Obama atendería mejor al interés del gobierno brasileño, ya que su partido tiene un histórico intervencionista en la economía? De manera general, es probable que Obama, siendo presidente, tenga más condiciones de enfrentar la crisis, no solamente por ese aspecto (intervencionismo), sino también porque él tendrá el apoyo de su partido en el Congreso y porque esa crisis tiene un componente importante, que es la confianza. Y él tiene esa calidad, es una figura carismática, un gran líder. Puede ser que eso ayude mucho.

TM: Para el resto del mundo, ¿la elección de Obama significará de hecho un cambio en la política externa de los EE.UU.?
RR:
Yo creo que sí. Para mí, cualquiera de los dos va a moderar esa política actual. Nosotros no podemos esperar que el comportamiento de la campaña sea igual después de elegido. Creo que Obama tiene más condiciones, él es, incluso, de una generación mucho más joven, que no tiene aquella mentalidad belicosa de la Guerra Fría que McCain tiene.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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