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La ex modelo y flamante Ministra de Paridad italiana, Mara Cafagna, provocó un pequeño cortocircuito mediático en el matrimonio de Silvio Berlusconi.
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Vera Gonçalves de Araújo
Roma, Italia
El Ministerio de la Paridad no es muy importante, pero la nueva ministra está destinada a ser, sin duda alguna, la más fotografiada del tercer gabinete italiano presidido por Silvio Berlusconi que asumió la semana pasada en Roma. Porque, a pesar de la presencia de sólo cuatro mujeres en su equipo, que pone a Italia entre los países menos "rosas" y más machistas de Europa, la señorita Mara Carfagna, ex candidata a miss Italia, ex modelo, y ex conductora de televisión, es realmente fotogénica.
Pocos blogueros de la izquierda pudieron resistir a la tentación de hacer bromas con la nueva ministra, que deberá celar por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el país. La joven está acostumbrada a ser tratada más como dueña de una voluptuosa y atrayente belleza que como política competente. Su propio jefe no deja pasar ocasión sin elogiar su belleza. Además, casi provocó una crisis en el matrimonio entre Silvio y Veronica Berlusconi. El año pasado, cuando leyó una declaración de su marido que decía "si no fuese casado, me casaría con Mara inmediatamente", Herida en su amor propio, Veronica mandó una carta al principal diario izquierdista italiano, en reclamo por la actitud mezquina de Silvio, quien fue obligado a pedir disculpas públicamente a su esposa.
El nuevo gobierno italiano es un cóctel que mezcla cuatro ministros de la separatista Liga del Norte, cuatro herederos del partido fascista, hoy Alianza Nacional, un demócrata cristiano y doce representantes del partido de Berlusconi, Forza Italia, escogidos a dedo entre los más fieles a su jefe. La cartera de Relaciones Exteriores quedó en manos de Franco Frattini, quien en los últimos años trabajó como embajador del berlusconismo en el mundo: con su aire de joven apuesto, su principal función era arreglar las metidas de pata diplomáticas del Cavaliere.
Al ministerio clave de Economía vuelve Giulio Tremonti, que durante muchos años acumuló una fortuna explicando a los millonarios italianos cómo pagar menos impuestos, quien conquistó a Berlusconi con sus fórmulas para bajar la presión fiscal. Inteligente, culto, y rey del sarcasmo, capaz de irritar incluso al adversario más zen con sus frases de doble sentido.
El nuevo ministro de Defensa, Ignazio La Russa, parece una caricatura del ex fascita perfecto, pero aún así es simpático, gracias al más famoso conductor de la radio y televisión italianas, Fiorello, quien imita sus gestos machistas y su acento cargado de siciliano. Otro siciliano ganó un cargo importante, el de Justicia: a los 37 años, Angelino Alfano hasta el día de hoy demostró principalmente su capacidad de acatar y cumplir todas las órdenes de Berlusconi. Don que ciertamente podrá poner en práctica en el futuro próximo.
El titular de Desarrollo Económico Claudio Scajola fue un pésimo ministro del Interior en el segundo gobierno de Berlusconi. Fue responsable de la represión brutal de la policía durante la reunión del G8 en Génova en 2002, y obligado a renunciar cuando comentó que el econonomista Marco Biagi, asesinado por las Brigadas Rojas, era "un pesado que rompía las bolas porque le tenía miedo a los atentados". El ministerio del Interior fue el premio recibido por la Liga del Norte por el éxito electoral y su fidelidad al jefe.
La banca de ministro será ocupada nuevamente por Roberto Maroni, quien ya la ocupó durante varios meses en 1994, durante el primer gobierno del "Cavaliere". El ex abogado de Avon es el más razonable y menos violento entre los líderes de la Liga, mientras que el caudillo Umberto Bossi, fundador del partido separatista del norte, fue nombrado ministro de Reformas. Como diría Woody Allen, el que manda es Berlusconi, Bossi se limita a tomar decisiones. Mucha gente apostaba a que no iba a entrar en el gobierno, incluso porque sufrió un derrame hace unos años atrás y es bastante difícil entenderle cuando habla.
No es el dream team de derecha que Berlusconi prometió durante la campaña electoral, pero es un gobierno hecho a medida para un patrón fuerte, decidido a reinar durante los cinco años que tiene a su frente. Sólo tal vez en 2013 Berlusconi decida dejar el campo a los 76 años. Su sueño es terminar la carrera como presidente de la república, pero mientras tanto el cargo está en las firmes y competentes manos de un ex comunista.
Terra Magazine