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Morir de miedo bajo la navaja

AFP
El 30% de los hombres del mundo están circuncidados por razones religiosas o de higiene. En Italia esta práctica no es muy común.

Vera Gonçalves de Araújo
Roma (Italia)

El niño Johnson tuvo mucha mala suerte en su corta vida. La primera fue nacer en una familia pobre de nigerianos, que emigraron a España primero y luego a Italia. La segunda fue haber caído en manos de Eghaghe Eraborebi, que convenció a su madre de realizar la circuncisión ritual del pequeño en su misma casa, con una hoja de afeitar y aceite de coco. La tercera desgracia fue que las manos de Eghaghe Eraborebi temblaron en el momento de cortar el pequeño prepucio del niño, que tenía sólo seis meses de edad.

El bebé Johnson murió probablemente a causa de la hemorragia, pero recién la autopsia va a establecer lo que sucedió en esta humilde casa del barrio popular de Iapigia, en Bari, donde se hospedaba Orobosa, la madre de Johnson.

En situaciones sanitarias normales, la circuncisión es una práctica corriente en muchos países del mundo. Si se realiza en condiciones de higiene y asepsia, no presenta ninguna consecuencia peligrosa. En el caso de Johnson, el corte no sólo retiró el prepucio, sino que afectó también el glande, provocando el sangrado. Pero el niño nigeriano tuvo una cuarta desgracia, que es haber sido operado en Italia, en un clima donde los extranjeros se sienten acosados y asustados después de la aprobación del "paquete de seguridad" del gobierno Berlusconi, que considera la inmigración clandestina como delito penal. Porque aún viendo que el bebé estaba mal, su mamá tuvo miedo de llevarlo al hospital. Miedo de ser detenida, miedo de poner en riesgo la vida de sus amigos que la albergaban en Bari. Sólo cuando la situación se convirtió en muy grave, el instinto de defensa paternal venció al miedo.

El 30% de los hombres del mundo están circuncidados por razones religiosas o de higiene. En Italia esta práctica (que en los Estados Unidos abarca a más de la mitad de la población) no es muy común. Únicamente un 8,4% de los residentes del país se somete a la circuncisión, y no tiene cobertura del seguro de salud pública. Por eso, muchos inmigrantes prefieren recurrir a peligrosísimas cirugías caseras, para no tener que pagar caro por los servicios de un cirujano en una clínica privada.

Muchos médicos vienen presionando al gobierno para que incluya la circuncisión por motivos religiosos entre las operaciones básicas que cubre el servicio de salud nacional. En algunas regiones como Toscana, Piemonte y Liguria las circuncisiones son gratuitas. Pero en otras diecisiete el destino de los niños se decide sobre la mesa de la cocina y bajo la hoja de una navaja.

También la Unión de Comunidades Islámicas de Italia pide que el gobierno tome medidas, subrayando que en las escuelas públicas italianas actualmente estudian 140.000 niños musulmanes. Pero la reacción de las autoridades fue extremadamente negativa hasta ahora. La vice ministra de Salud, Francesca Martini, anunció la apertura de una investigación "contra esos rituales bárbaros y primitivos". Isabella Bertolini, diputada del PdL, el partido que posee la mayoría absoluta y que lidera el premier Silvio Berlusconi, propone la línea dura, expresando incluso que prohibiría la circuncisión por ley, y provocando la reacción negativa de la asamblea de rabinos de Italia, que dicen que "estas declaraciones demuestran la falta de conocimiento de la circuncisión ritual".

Mientras tanto, el joven que "operó" a Johnson está en prisión acusado de homicidio. Y la madre del niño también puede ser acusada de complicidad para el homicidio. Pero los jueces resolvieron esperar el resultado de la autopsia y el sepelio del bebé antes de tomar una decisión.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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