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Reuters
No hay elección presidencial más importante para México que la de Estados Unidos
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Luis Miguel González
Ciudad de México
Amanecimos el martes bien metidos en las elecciones de Estados Unidos. Ese había sido el único tema desde el fin de semana y lo fue hasta las 18.50 horas del 4 de noviembre. En ese momento apareció una alerta informativa: "aeronave se estrella en Paseo de la Reforma, cerca del Bosque de Chapultepec".
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A esa hora empezaban a llegar los resultados de los conteos rápidos. John McCain ganaba en Kentucky y Barack Obama en New Hampshire. La historia de la avioneta llamaba la atención porque ocurrió en la zona de Las Lomas, uno de los barrios más ricos de la capital mexicana.
El proceso de Estados Unidos siguió dominando la agenda por una hora más. La avioneta era una masa de metales y fuego que había impactado 30 autos y parecía poca cosa comparada con la acumulación de imágenes, anécdotas, análisis y números que llegaban de Estados Unidos. Los preparativos de la celebración obamista en el Parque Grant de Chicago. El ambiente de funeral patricio en el Biltmore de Phoenix, entre los partidarios de McCain.
La película dio un giro a partir de las 19.30. La avioneta era un jet Lear de la Secretaría de Gobernación y los rumores empezaron a encenderse, al tiempo que los bomberos controlaban el fuego en Las Lomas. El secretario de Gobernación iba en el jet. Juan Camilo Mouriño, el brazo derecho del presidente Felipe Calderón, habría perdido la vida.
Al filo de las 20 horas, hora del centro de México, las elecciones de Estados Unidos empezaban a arrojar tendencias claras del triunfo de Barack Obama. Los estados del Ironbelt habían dado el Sí al afroamericano e inclinaban la balanza a favor del cambio. Era la noticia más importante del mundo, pero en México había pasado a segundo plano. De la Presidencia de la República salían versiones que confirmaban la muerte del secretario de Gobernación. El encargado de la conducción de la política interior había muerto a los 37 años.
En una pantalla de televisión se podía ver a los demócratas celebrar el advenimiento de la Historia. Al lado, en otro receptor estaba el presidente Calderón, dando la cara a la tarde más triste de su Presidencia. Llevaba un traje negro, una corbata negra y una respiración agitada. Su voz estaba quebrada y su mirada perdida: "Su muerte me causa un enorme pesar, pero al mismo tiempo es para mi un motivo poderoso para pelear sin descanso por los ideales que compartimos".
Junto al letrero Elecciones 2008. Los analistas explican la importancia de la barrida demócrata en las Cámaras de Senadores y Representantes. Obama tendrá un amplio margen para impulsar el cambio que prometió en campaña. México deberá estar atento porque puede venir un viraje de timón en política migratoria, comercial o de seguridad nacional. Ante lo que viene debemos estar atentos, repite el comentarista. Frente a la televisión, Ivabelle Arroyo, politóloga y columnista no pierde detalle... pero de la transmisión de los pormenores del accidente del secretario de Gobernación. Otras ocho personas viajaban con él, entre ellos José Luis Santiago Vasconcelos, ex sub-procurador y ex jefe de los altos mandos encarcelados hace unos días por vínculos con el narcotráfico. ¿Te diste cuenta que el presidente no mencionó la palabra accidente?, me pregunta desde el otro lado de la línea un amigo, funcionario público. En el aire está la posibilidad de que haya sido un atentado, pero la radio y la televisión se cuidan mucho de no mencionar ese vocablo. Prefieren usar tragedia. Es un extraño eufemismo. Se agota pronto.
Alejandra Vallejo prefiere ver las celebraciones del Parque Grant por la televisión. No soporta más de un minuto el seguimiento del caso Mouriño. "La verdad es que me deprime", dice. Tiene 19 años. Si fuera estadunidense hubiera votado por Barack Obama. Ella estudia finanzas y está preocupada por la crisis de Wall Street, pero hoy mira a las elecciones de Estados Unidos como quien se evade de algo que ocurre en su casa.
La tradición indica que el mandatario mexicano será uno de los primeros en reunirse con el presidente electo de Estados Unidos. México será mi prioridad en América Latina, ha declarado Obama. En campaña mencionó su interés en negociar con el gobierno mexicano para retocar algunos aspectos del NAFTA que tienen que ver con estándares laborales y medioambientales. Los otros dos grandes temas son el combate al crimen organizado y la política migratoria. En juego está la situación de doce millones de mexicanos que viven en Estados Unidos.
No hay relación más importante para México que la de su vecino del Norte. No hay elección más importante que la de Estados Unidos. 38 por ciento de los mexicanos hubieran votado por Obama y 12 por ciento por McCain, según Consulta Mitofsky. Casi todo México hubiera seguido los comicios, sin brincar a otro tema. Estábamos preparados para hacer del 4 de noviembre de 2008 una fecha para recordar. Así fue, pero por motivos que no estaban previstos al comenzar la jornada.
Terra Magazine
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