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AFP
Al multisospechado presidente de la FIFA, Joseph Blatter, le siguen apareciendo asesores oscuros. Esta vez se trata de un lobbista a favor de Inglaterra con vistas al Mundial 2018.
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Ezequiel Fernández Moores
Buenos Aires, Argentina
"Si usted es suficientemente hombre veámonos cara a cara. Ya le haré saber cuándo y dónde". El autor de la amenaza bien podría ser un barra brava del fútbol argentino. Pero no. Se trata del asesor especial del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, y también "asesor estratégico" de la Asociación de Fútbol de Inglaterra (FA), que aspira a ganar la sede de la Copa Mundial de 2018. El hombre que ejerce este doble rol se llama Peter Hargitay. Y el receptor de su furia es el periodista británico Andrew Jennings, autor del libro Foul!, sobre corrupción en la FIFA y de quien ya hemos hablado en Terra Magazine en artículos anteriores.
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La furia reciente de Hargitay contra Jennings se produjo luego de que el periodista preguntara a la FA si había contratado al asesor por sus vínculos con ABI, una agencia de seguridad especializada en rastrear cuentas bancarias secretas, eventuales pagos de sobornos e inteligencia financiera.
La FA, que perdió la sede del Mundial 2006 tras una dura puja con Alemania, respondió a Jennings que Hargitay no tiene vínculos con ABI, sino con la firma ECN, y consideró apenas una circunstancia el hecho de que ambas empresas hayan compartido oficinas y teléfono en Zurich un tiempo atrás. Al lanzar ECN un tiempo atrás, Hargitay la promocionó como una firma con "poderosas estrategias" para manejar a la prensa.
Sea con ABI, que descubre cuentas secretas y pagos de sobornos, o con ECN, que maneja a la prensa, Hargitay, según sugirió Jennings en el diario escocés Sunday Herald, podría ser un hombre ideal para que Inglaterra no se deje sorprender otra vez y obtenga al precio que fuere la sede del Mundial 2018.
Fue esa sugerencia la que sacó de las casillas a Hargitay, quien amenazó a Jennings tal como se indica al inicio de este artículo y lo acusó de lanzar "mentiras patológicas, insinuaciones y libres interpretaciones", según una carta que el periodista inglés retrasmitió a Terra Magazine.
En 2002, a poco de asumir como asesor de Blatter, Hargitay ofreció a Jennings que se sumara a un supuesto equipo de comunicación de la FIFA. Se le presentó en el hotel Ritz de Madrid diciéndole quién era y qué hacía, y a los pocos días le ofreció ese puesto cuando volvieron a reunirse en el bar El Pirata, de Londres. Le dijo también que estaba "impresionado por su trabajo profesional".
Jennings no aceptó la oferta, pero sí pidió a Hargitay que le diera las notificaciones judiciales que recibió la FIFA por la quiebra de ISL, su ex agente comercial. Hargitay le respondió que eso era imposible, pero a cambio invitó a Jennings a que compartiera una reducida rueda de prensa con Blatter, quien terminó enfureciéndose ante algunas preguntas del periodista británico.
Los intentos por seducir, neutralizar o comprar el silencio de Jennings con un puesto de trabajo cayeron definitivamente al cesto cuando el periodista comenzó a rastrear sobre el pasado de Hargitay, el hombre contratado primero por Blatter y luego por la FA inglesa.
El primer dato inquietante que encontró Jennings fue que Hargitay, hijo de una familia que huyó de Hungría en 1956 y con estudios en Suiza, había sido contratado por Union Carbide cuando la empresa estadounidense buscó cuidar su imagen, tras ser acusada de provocar la tragedia más grave en la historia del mundo industrial, un escape de gas tóxico en 1985 en Bhopal, India, que mató a unas 16.000 personas y afectó a otras 500.000.
El segundo fue haber trabajado como hombre imagen de Marc Rich, un empresario condenado en Estados Unidos por evasión y chantaje y que colaboró con el régimen racista que gobernó durante décadas en la Sudáfrica del apartheid. El propio Hargitay llegó a estar preso en 1995 en Jamaica, acusado y finalmente declarado inocente de tráfico de cocaína.
Durante esa averiguación, Jennings sospechó que sus teléfonos eran escuchados y la propia policía le confirmó que él mismo estaba siendo investigado por desconocidos. "¿Para qué contrató la FA a un hombre como éste?", se preguntó Jennings en un artículo reciente publicado por el Sunday Herald. "¿Sabrá la FA que corre el riesgo de ser acusada de haberlo contratado para que espíe a personas que, eventualmente, puedan oponerse a la postulación inglesa por el Mundial 2018? ¿O que lo contrató para que espíe cuentas secretas de los líderes de la FIFA para descubrir si aceptaron sobornos?, se preguntó Jennings.
Su artículo apareció sólo horas después de que finalizaran la semana pasada las audiencias en el cantón suizo de Zug por la quiebra de ISL, el ex agente comercial de la FIFA, un caso que unas semanas atrás conmocionó al mundo del deporte cuando uno de los tres jueces del tribunal, Marc Siegwart, denunció que ISL había pagado coimas a dirigentes deportivos por un valor de 140 millones de dólares.
El único dirigente mencionado por su nombre y acusado de recibir dos giros por un total de 130.000 dólares fue el paraguayo Nicolás Leoz, presidente de la Conmebol, que se reunió hace unos días en Asunción para debatir el veto de la FIFA a juegos en la altura y otras cuestiones, pero que sigue en silencio absoluto sobre este tema.
La última sesión de un juicio que casi es ignorado por la mayor parte de la prensa deportiva se celebró el 3 de abril en Zug y en ella Daniel Beauvois, uno de los seis ejecutivos bajo proceso, acusó directamente a la FIFA de haber empujado a la quiebra a ISL para crear una nueva empresa que asumiera los derechos de los Mundiales de 2002 y 2006.
El tribunal suizo reconvino a la prensa no difundir dentro de ese país los nombres de los acusados, según lo establecen estrictas leyes sobre la privacidad. Pero ya todos los medios habían citado especialmente a Jean Marie Weber, ex director de ISL, viejo amigo de Blatter y, según los demás procesados, el único hombre que sabe perfectamente qué dirigentes deportivos recibieron las coimas pagadas por la empresa quebrada. El dictamen del tribunal se conocerá el 2 de julio próximo.
» Hable con Ezequiel Fernández Moores
Terra Magazine