Terra
Terra
 
 

Terra Magazine

› Terra Magazine › Columnistas › Julián Gallo

Cine en Internet: ser o no ser

Julián Gallo
Buenos Aires, Argentina

La película de arriba se llama Metalosis Maligna. Es una obra breve de apenas 7 minutos pero verdaderamente genial. La historia cuenta un aterrador futuro donde los implantes metálicos del cuerpo humano, cada vez más frecuentes -articulaciones, huesos, dientes, marcapasos- degeneran en una extraña enfermedad mortal que se apodera progresivamente de las personas. Fue realizado por los directores Floris Kaki y Sil Van Der Woerd, quienes quisieron explorar en este film aspectos técnicos novedosos, como animaciones y acción en vivo.

Antes de Youtube (marzo 2005), los cortometrajes como Metalosis Maligna tenían muy pocas posibilidades de ser vistos fuera del gueto que configuran los asistentes a festivales de cine. Así, el cine de formato breve era creado como una pieza artística o un ejercicio cinematográfico al cual el público masivo no podía acceder. Pero el mundo post Youtube comenzó a ofrecerle a estas películas nuevas audiencias.

Ahora, por ejemplo, si sumáramos la cantidad total de espectadores que vio Metalosis Maligna en Youtube, Blip.tv y otros servicios en los que se encuentra publicado este corto, veríamos que la cifra supera ampliamente las 20.000 personas, un éxito del que no tantas películas producidas en América Latina se pueden enorgullecer de alcanzar y, por cierto, un ejemplo de que los cortometrajes salieron de su envase de audiencias minúsculas e iniciadas para abarcar a las masas.


My Space: The Movie

Para establecer el alcance de la estampida que han sufrido el cine y las audiencias, resulta elocuente tomar como ejemplo a la comedia breve llamada The Movie, del joven director David Lehre, que fue vista en Youtube por 598.000 personas, cifra que -para comparar- sólo fue superada por dos películas argentinas durante el 2006: Bañeros 3: Todopoderosos (1.120.000 personas) y El Ratón Pérez (920.000 personas).

Para muchos especialistas es completamente cuestionable considerar a los cortometrajes o largometrajes exhibidos en Internet como cine. Algo similar sucede con el DVD o cualquier otra experiencia cinematográfica fuera de las salas de cine. En ese sentido pudo verse en la penúltima entrega de los premios Oscar como se filtraron chistes corporativos e ironías acerca de la gente que ve las películas en DVD.

Cine es, para esta rígida clasificación, sólo lo que se ve en una sala a oscuras con luz proyectada sobre una pantalla de plata. No es cine, entonces, ni el DVD ni el video ni mucho menos el cine visto en una computadora o en dispositivos móviles. Esta definición es tan estricta que, por ejemplo, si un documental es estrenado en una sala cinematográfica es cine documental, pero si es estrenado en televisión es documental televisivo. Poco hay que decir de un documental que se estrena en Internet sin pasar por las salas de cine o la televisión: eso no es nada.

El cine es imagen en movimiento

El cine, al escapar de los proyectores y filtrarse a una velocidad de cascada por todos los dispositivos capaces de mostrar imágenes en movimiento (el televisor, la computadora, el iPod , el teléfono celular), cambió para siempre. Todo se volvió "cine". ¿Qué se nombra cuando se habla de cine? Probemos una nueva definición: el cine es toda imagen que se mueve y se puede reproducir (quedan afuera las imágenes en los espejos y en el agua).

Recientemente, la revista Wired publicó una lista de las 10 mejores películas de dominio público disponibles en Internet. Entre ellas está el clásico de terror de George Romero (que vieron en Google Video más de 90.000 personas) Night of the Living Dead (1968), de 95 minutos.


Night of the Living Dead (1968) 1hora :35 minutos

Pero, como dijimos antes, para las más estrictas definiciones sobre cine, la película de Romero que aparece publicada íntegra acá arriba, no es cine, es otra cosa.

El investigador argentino Luis Alberto Quevedo se preguntaba meses atrás en un reportaje en el diario La Nación si comprar o alquilar un DVD con la serie Seinfeld es mirar televisión. Quevedo respondía a su propia pregunta: "¡Señores, esto no es televisión!". Es otro producto cultural, una afirmación muy similar a la que hacen del cine fuera de la salas (DVD, Internet) algunos críticos y especialistas en consumos culturales de todo tipo: "¡Señores, eso no es cine!".

Para estas definiciones y otras, Internet es el limbo. No es cine, aunque se vean películas; no es televisión, aunque se vean programas de televisión; no es un diario ("¡Señores, esto no es un diario!"), aunque se lean noticias; no son cartas aunque sea correspondencia; no son pareja aquellos que se conocieron en Internet ("¡Señores, no son fotos si no están impresas!") Para el dogma, estas nuevas formas de consumo de entretenimiento, información, saber, conocimiento o relaciones humanas, siempre tienen una versión anterior, superadora y verdadera.

Todos conocemos a alguien (inlcuso podemos ser nosotros mismos) que un fin de semana alquiló la primera temporada de una serie (The Sopranos, 24, Nip/Tuck) y terminó viéndola completa en una noche. La experiencia es gratificante y perturbadora. Es gratificante porque la motivación para haberse quedado horas y horas frente al televisor fue una historia admirable que se desplegaba llena de vericuetos y suspensos y personajes terciarios y cuaternarios (cosa que nunca pasa en el cine) hasta terminar. Es perturbadora porque esa experiencia no se parece a nada conocido ("¡Señores, eso no es televisión ni tampoco cine!", dirán). De cualquier forma, nadie nos puede quitar la sensación de haber vivido una experiencia extraordinaria con imágenes en movimiento.

Las nuevas experiencias del cine fuera de las salas y de la televisión fuera de las señales abren dimensiones inéditas. En adelante nos conmoveremos sin preguntar qué es (¿Cine? ¿Televisión? ¿Video on demand?), con una buena historia de 4 minutos, una de 24 horas o un comercial apasionante.

Julián Gallo es un periodista argentino especializado en temas tecnológicos y es consultor de medios interactivos. Edita el exitoso blog Mirá!.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

Terra Magazine


Exhibir mapa ampliado

Terra Magazine América Latina, Vea las ediciones en español