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Imágenes digitales: la vida propia de las fotografías

Julián Gallo
Buenos Aires, Argentina

Este cortometraje fue realizado en el año 2006 por Patryk Rebisz y se llama Between you and me (Entre tú y yo). Cuenta la historia de un joven fortuitamente involucrado en la devolución de una cámara de fotos digital extraviada en la calle durante la escapatoria de su dueña, víctima de un intento de violación. Rebisz utilizó casi 2.000 fotografías combinadas con video para narrar el cortometraje cuya anécdota insiste en aparecer una y otra vez en la prensa con otros protagonistas y vicisitudes, pero esencialmente igual: cámaras perdidas que conservan persistentemente historias en sus imágenes, más allá del alcance de sus dueños.

Cámaras encontradas

Unas semanas atrás los medios se ocuparon del siguiente caso: unos muchachos británicos encontraron una cámara digital que contenía una gran cantidad de fotos de una chica rubia tomadas durante sus vacaciones de playa. En la memoria había varias instantáneas que mostraban a la chica con poca ropa y hasta fotos de ella desnuda. Con el plan de que la dueña recuperara su cámara, los jóvenes decidieron publicar las fotos en FaceBook con el lema "help us re-unite this lass with her camera" ("ayúdanos a reunir a esta muchacha con su cámara"). Pero finalmente todo resultó un fraude, la cámara nunca había sido extraviada y toda la historia de las vacaciones y Facebook era una mera estrategia promocional de una modelo.

La historia anterior es falsa pero convincente: aprobamos la idea de que las fotografías perdidas o robadas pueden ser perseverantes.

Días después del 11 de septiembre de 2001, circuló por todo el mundo el siguiente e-mail:
"Título: Encontrado entre los escombros del World Trade Center.
Esto no es una broma. Esta mañana el FBI dio a conocer esta fotografía. Fue tomada de una cámara encontrada entre los escombros del WTC, revelada por el FBI como evidencia y distribuida en la red. El hombre no ha sido identificado y no se conoce su paradero..."
.

La foto es completamente falsa. Pero esta es tal vez la primera historia que apareció en Internet acerca de una cámara hallada con fotografías.

Escándalos digitales

Esta semana aparecieron unas fotografías de la modelo argentina Rocío Marengo en un bar de strippers durante la despedida de soltera de su hermana. Las imágenes fueron tomadas sin permiso por alguien que la reconoció y fueron publicadas en gran cantidad de diarios y sitios de Internet. También se supo, que esa misma noche, a Marengo le habrían robado la cartera que contenía una cámara digital con fotos aparentemente escandalosas que alguien amenaza con publicar muy pronto en Internet. Distintos medios afirmaron que la modelo estaba muy preocupada y dispuesta a pagar una recompensa por recuperar la cámara y las fotografías. Hasta ahora no se sabe si la historia es falsa o verdadera, pero el temor de la modelo por la propia vitalidad de sus fotos, ahora tiene escala global, como lo demostró en otro caso un video pornográfico doméstico de la modelo argentina Wanda Nara. En este episodio, un ex novio, o un allegado a él, publicó en la web un video explícito de la chica que alcanzó gran repercusión en todos los medios. Esta vez no se trató del robo de una cámara o de un hallazgo fortuito, pero esas imágenes resultarán para la joven las más obcecadas de su galería.

Fotos finales

El 12 de diciembre de 2004 la pareja formada por John y Jackie Knill, de Vancouver, Columbia Británica, tomaron la foto que sigue durante sus vacaciones en Tailandia:

La pareja posa feliz entre palmeras e inflables, como suele hacérselo para conservar buenos momentos. Pero el matrimonio Knill murió 14 días después en el tsunami del Océano Índico. Más tarde la cámara con que se realizó la foto fue encontrada completamente destruida por los efectos del agua. Sin embargo, los técnicos pudieron recuperar la información de la tarjeta de memoria y descubrir todas sus imágenes, entre las que están las cinco fotos finales. En esa secuencia se ve una ola acercarse hacia la playa. Es una ola grande, más grande que las otras, pero no es una ola gigante. La mañana soleada y los turistas que caminan distraídos no anticipan ningún peligro mortal. De las cinco fotos de la serie, ésta es la última:

Nota: este artículo parece contradecir a otro que publiqué en Terra Magazine en julio, donde sugiero -con un imperativo- que la fotografía digital no puede garantizar a las fotos de la familia lo que sí hace el modesto álbum. ¿Pueden las fotos digitales ser al mismo tiempo frágiles, como dije antes, y persistentes, como digo ahora? No tengo una respuesta, pero ambas cosas suceden.

Julián Gallo es un periodista argentino especializado en temas tecnológicos y es consultor de medios interactivos. Edita el exitoso blog Mirá!.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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