
|
AFP
Para nuestro columnista, la sugerencia del presidente venezolano a las FARC es parte de una meditada estrategia.
|
Antonio Morales Riveira
Bogotá, Colombia
Si se pudiera creer en Colombia en el mejor de los escenarios para resolver el asunto de Ingrid Betancourt y los demas secuestrados "politicos" de las FARC, habría que decir que el debatido, cacareado y nunca implementado Acuerdo Humanitario de canje de esos ciudadanos por guerrilleros presos ya no tiene ningun sentido.
Esos pensamientos surgen de las recientes y desconcertantes declaraciones del presidente venezolano Hugo Chávez, que afirmó (entre otras cosas) que las FARC deben devolver a los rehenes "a cambio de nada". Esto también echaría por tierra la fundamental y jurídicanente equivocada reinvindicación de las FARC, apuntalada en sus secuestros, de ser consideradas como una fuerza beligerante a la cual no se le podría endilgar el epíteto de "terrorista", más cuando el propio Chávez agregara que la guerra de guerrillas ya no tiene sentido en el mundo contemporáneo. Es decir, un doble llamado a las FARC: para que se olviden del secuestro como "política" y se olviden de su propia esencia, la lucha armada. Cabe preguntarse si las FARC serían capaces de entender que justamente acabar con el secuestro sería la manera mas expedita de quitarse de encima el sanbenito terrorista.
Dos dardos enormes que pretenden marcarle un futuro a las FARC en el cual no sólo devolverían a los secuestrados "políticos" (Ingrid, 4 politicos, 40 militares, tres asesores gringos) sino, ante la generalidad de la tesis de Chávez, inclusive se podría pensar que el llamado incluiría el regreso de 700 rehenes "económicos" que mantiene la guerrilla en el monte y que reciclan periódicamente cuando liberan personas por pagos recibidos pero capturan a otras para mantener la terrible industria activa.
Si fuera otra persona quien lo hubiera pedido, no pasaría de una declaración más. Pero sabiendo de las relaciones Chávez-FARC y de su cercanía cuando menos ideológica y bolivariana con esa guerrilla, ello adquiere un tono de negociación en ciernes o de posibilidad cierta. Dicho esto, no parece probable que Chávez haya lanzado los dardos petitorios de manera espontánea y unilateral. Es bien sabido que en toda política personajes de esta talla jamás dan "puntada sin dedal", o sea, que todo está estratégicamente previsto para siempre ganar o por lo menos para mantener la rienda de lo tratado. De lo cual se puede inferir que las declaraciones de Chávez no surgieron de su impetuoso ánimo, sino de una pensada concertación con las FARC. Y es ahí donde el optimismo tiene sentido. Al estar inicialmente de acuerdo con las FARC para soltar estos globos sonda, se puede pensar que Chávez ya convenció a las FARC de parar la guerra o que la guerrilla, en cabeza de su nuevo comandante Alfonso Cano, de verdad se ha metido en una profunda reflexión sobre el destino del conflicto armado y su propio futuro en él. Por primera vez en cuarenta años las FARC empiezan a pensar en una solución negociada de esta guerra estable. Si entregan a Ingrid y demás secuestrados, ¿qué armas políticas podrían blandir? ¿Están en condiciones de negociar pronto una salida al conflicto, justamente cuando han recibido golpes duros por parte del ejército y se encuentran debilitadas?
Es ahí donde no se ve claro el panorama. Sin secuestrados en sus manos, ¿qué negociarían? Sólo les quedaría negociar su propia fuerza, que no es poca y que incluye el gran negocio de la producción de la cocaína. Pero no parece tener sentido que negocien en plena y contundente ofensiva del Estado. Claro que la entrega de por lo menos de los secuestrados políticos les permitirá, en momentos en que lo necesitan, derivar esfuerzos y tropas a la guerra misma, es decir a contrarrestar la ofensiva del gobierno de Uribe y plantearse la posibilidad de una contraofensiva tras la cual queden mejor parados para una negociación. ¿Están en eso? Puede ser. Pero aun así quedarían cientos de secuestrados "económicos" para guardar. Desde luego, es mucho mas facil cuidar a anónimos colombianos que están en sus manos que a los políticos que están en la mira del gobierno, incluso para un rescate a sangre y fuego.
Chávez no puede haber dicho lo que dijo sin que por lo menos las FARC lo supieran. Y eso ya es mucho. Uno creería que fueron consultadas y no se opusieron a que el coronel lo hiciera público. Eso ya es mucho más. Y, como lo veremos más adelante, no sólo Chávez ha hablado, sino que en Colombia hay nuevos indicios en el sentido de la liberación unilateral de los secuestrados. Queda pues en el ambiente la sensación de que Chávez ha olfateado cambios en las FARC y los quiere promover y desarrollar para su conveniencia, cuando sabe que esa guerrilla le vale el crecimiento de la enemistad de los Estados Unidos y -pareciera darse cuenta- que es justamente la lucha armada y la existencia misma de las FARC lo que impide que en Colombia llegue al poder una izquierda democrática como en otros países de Sudamérica, una izquierda que sería su aliada estratégica en esta enredada región convertida en laboratorio gringo de sus guerras económicas, cocaineras y de baja intensidad.
Fue de tal tamaño la declaración de Chávez que ha sido el estupor la constante en la reacción de sus rivales: el gobierno colombiano y los gringos. Ambos no saben qué hay exactamente detrás, pero no pueden dejar de estar a la expectativa por una propuesta que le conviene a todos, a Colombia, a Bush o en su defecto a Obama o Mc Cain, a Chávez enormemente e inclusive a las FARC, si de verdad empiezan a tener una lectura contemporánea y una intuición política que hace rato se les quedó anudada en las lianas de la selva.
En todo esto no hay que olvidar la parte de regano directo de Chávez a las FARC cuando les dijo que se han convertido en excusa de los gringos para atacarlos a todos. Chávez sabe muy bien que con los gringos no hay que meterse militarmente, que habrá cambios si llega Obama al poder. Está, igualmente, defendiendo directamente su propia estabilidad, que las FARC amenazan.
¿Creerá hoy Cano que, como lo dice Chávez, "la guerra de guerrillas pasó a la historia"? Cismas se han conocido en la historia de la izquierda y del propio marxismo-leninismo. Y más cuando no sólo Chavez no cree en la vieja historia de la guerra popular prolongada. Hasta Fidel, el creador del asunto en estas latitudes, se bajo hace rato de ese belico bus.
Chávez puede de todas maneras estar en la labor de crear el piso mediático abierto para ganar él también en el caso de que las FARC liberen más secuestrados. La lectura será que lo hicieron porque Hugo Rafael lo pidió, como en las anteriores liberaciones. Pero a ello hay que agregarle que Hugo Rafael, con sus declaraciones, se ha metido aun más en el conflicto colombiano, pues esta vez (con la ayuda de las FARC) quiere acabarlo, quiere la libertad de los secuestrados, un acuerdo de paz, la desmovilización de la guerrilla y convertirse en el referente obligado de la paz en la región.
Puede ser inclusive que las FARC y Chávez se hayan puesto de acuerdo en estos anuncios. Escenario ideal y francamente positivo. Pero no hay que olvidar que aun si Cano quiere cambiar a las FARC, éstas tienen ritmos y tiempos iguales a los de los monos perezosos que abundan en las selvas por donde se mueven.
La atmósfera optimista ha crecido en los últimos días por cuenta de Chávez, quien nos ha puesto a pensar y a hacer cábalas. Pero de otros lados han surgido voces que confirmarían la tesis de que las FARC se alistan para entregar secuestrados, lo cual implicaria cambios de fondo en su política. Nuestro colega de Terra Magazine Jorge Enrique Botero, un periodista que conoce bien a esa guerrilla, ha dicho que "el secuestro saldrá del conflicto armado". Y el liberado ex congresista Luis Eladio Perez aseguró enfáticamente que Ingrid y los demás políticos serán los primeros liberados y posteriormente serán los militares que llevan hasta diez anos en poder de las FARC, según él, en el marco del Intercambio Humanitario. Ojalá todos estén en lo cierto, y ojalá Chávez no haya actuado autínomamente.
» Hable con Antonio Morales Riveira
Terra Magazine