
Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos
En una noche de pocas sorpresas, y luego de una derrota aplastante en Kentucky, el senador por Illinois Barack Obama se impuso en Oregon con el 58% y ganó la carrera por los delegados populares del partido demócrata. Con esta victoria, Obama casi acaricia la candidatura presidencial que lo enfrentará en noviembre al republicano John McCain. En la lucha por la nominación demócrata, sin embargo, todavía no está dicha la última palabra.
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Incluso con esta victoria en Oregon por 58% contra los 42% que obtuvo su rival, la senadora por Nueva York Hillary Clinton, Obama sigue necesitando llegar a los 2.025 delegados para asegurarse la nominación. Pero ni él ni Clinton tendrán acceso a estos votos sin la intervención de los superdelegados, líderes regionales del partido demócrata que pueden -si la carrera no está definida-- votar al final de las primarias por quien consideren el candidato más viable.
"Gracias a ustedes estamos más cerca de la nominación presidencial", dijo el senador afroamericano en su discurso triunfal desde Iowa. "En plena primavera, con la ayuda de aquellos que estuvieron con nosotros desde Portland hasta Louisville, hemos regresado a Iowa con la mayoría de los delegados elegidos por el pueblo norteamericano".
Apenas cuatro horas antes, la senadora por Nueva York Hillary Clinton había vapuleado a Obama en las internas de Kentucky, en donde le sacó una ventaja de 35 puntos. La victoria en Kentucky y los resultados en los estados Apalaches siguen dándole argumentos a Clinton para continuar en la batalla. En Kentucky, al igual que en la mayor parte de los estados de la América profunda, apenas un tercio de la población tiene estudios terciarios. Y este segmento de los votantes parece inclinarse decididamente por Clinton. Según encuestas a boca de urna en Kentucky, más del 40% de los votantes por la ex primera dama dijo que no votaría por Obama, sino por el republicano John McCain, si Clinton perdiese en la pugna por la nominación.
"Es la carrera más pareja de la historia por la candidatura un partido", dijo la senadora neoyorquina minutos después de ser declarada ganadora en Louisville, la capital del estado del bluegrass. "Estamos ganando el voto popular indiscutidamente, y les aseguro que me voy a encargar de que se cuente hasta el último de los votos", aseguró. Clinton está además en una cruzada interna para que las autoridades del partido cuenten los delegados que le corresponderían por los estados de Florida y Michigan, que quedaron provisoriamente fuera del conteo general de votos por haber realizado sus elecciones antes de que la convención del partido lo autorizara.
Durante su discurso desde Kentucky, la esposa de Bill Clinton volvió a encender las luces de alerta del partido: sin los votos de la clase media-baja, los demócratas corren serio riesgo de ser derrotados en noviembre, dijo. "Si no puede ganar el voto blanco y el voto de los trabajadores, la nominación de Obama entra en terreno asunto complejo", confirmó poco más tarde el analista político y ex candidato presidencial Pat Buchanan.
De hecho, el respaldo del voto popular se ha convertido en el nuevo caballito de batalla para los asesores de la senadora neoyorquina. "Es imposible para el partido apoyar a un candidato que no puede ganar los votos que más cuentan, los de los trabajadores americanos", comentó también desde Kentucky Lisa Caputo, asesora en jefe de campaña de la senadora Clinton. "Creo que los que votan a Hillary no están convencidos de votar a Obama en las primarias de noviembre, porque no están convencidos de que Obama esté capacitado para atacar los problemas económicos y políticos que está enfrentando el país. Y desde luego, creo que ella sigue en campaña porque cree en representar los votos que la han respaldado hasta hoy".
Si bien sabe que su candidatura ya está perdida en el terreno de los electores populares, Hillary asegura que seguirá en campaña hasta el final. Y su persistencia es vista como una forma de mantener la presión sobre el riñón de Obama para, al menos, asegurarse la candidatura a la vicepresidencia, una posibilidad que se torna más y más concreta conforme se acercan las definiciones del partido en la convención que tendrá lugar durante los primeros días de junio.
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