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AFP
"Mantén tus manos lejos de Cuba", dice el cartel de un ciudadano norteamericano de Miami, durante una visita de la gira proselitista de Barack Obama.
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Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos
No son demasiadas las diferencias, pero seguramente se harán notar. Y aunque históricamente republicanos y demócratas siempre han mantenido una línea de relativa coherencia en temas de política exterior, hay claros indicios de que América Latina tendrá un mejor aliado en la Casa Blanca de ser el demócrata Barack Obama quien finalmente acceda a la presidencia de los Estados Unidos en noviembre.
"Las diferencias conceptuales no son demasiadas, pero sí las de énfasis", explica en una entrevista exclusiva con Terra Magazine el analista político y profesor de la Universidad de Nueva York, Patricio Navia, también Profesor de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales de Chile. "El primer punto en el que aparecen estos matices entre Obama y (el candidato republicano John) McCain en relación con América Latina es en sus posiciones con respecto a Cuba y a Colombia".
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Con Cuba, dice Navia, McCain tenderá a mantener firme el bloqueo, una posición que Obama podría quizás reconsiderar. "En Colombia, los republicanos son los abanderados del libre comercio y la lucha contra la guerrilla, mientras que los demócratas abren más puntos de conciliación con los sectores populares, especialmente con los sindicatos".
Hay, claro, una búsqueda común a ambos candidatos: la intención de trabajar en lo que ambos partidos denominan la "consolidación democrática" de la región. "Dentro de ese esquema, luego del gobierno de George W. Bush los Estados Unidos deben hacer buenas migas con sus vecinos otra vez", explica el politólogo. "Y desde los dos partidos ya dan señales de que trabajarán para controlar y erradicar las pandillas vinculadas con el narcotráfico, pero también las maras, que se extienden desde América Central hasta el sur y el nordeste de los Estados Unidos".
Quién se quedará con la banca permanente en las Naciones Unidas es una de las cuestiones de más peso en la región para definir en los próximos años. Y el apoyo del futuro presidente estadounidense es crucial en este tema. "McCain dijo hace unos meses que apoyaría la candidatura de Brasil a la ONU y al G8, pero lo dijo sin saber que México también está sumamente interesado en el escaño, que es una clara posición de liderazgo en la región", explica Navia. "El acceso a la ONU es un tema bien espinoso, con dos aliados fuertes de los Estados Unidos compitiendo por el mismo lugar. Por eso McCain no volvió a repetir su apoyo a Brasil. Sin embargo, yo creo que si llega a ser electo presidente, McCain va primero a tratar de lograr un acuerdo migratorio con México; y a pesar de lo que dijo, va a terminar favoreciendo a su vecino para que acceda a la ONU".
En cuanto a las relaciones con la región andina, Navia sugiere que de ganar Obama se ampliará la cooperación más allá de los planes contra el narcotráfico. "Hoy todos hablan de planes como el Marshall o la Alianza Para el Progreso destinados específicamente a los países andinos. Pero lo que Obama va a intentar profundizar son sobre todo las políticas de libre comercio", agrega. Ya casi muerto y sepultado, el NAFTA pasará seguramente al olvido sin importar quién gane. "El único acuerdo de libre comercio que se va a poner en vigencia es el que se firmó con Colombia, para febrero o marzo del año que viene", explica Navia. "Pero solamente porque ya está en marcha".
Según el académico, el Congreso contará seguramente con una clara mayoría demócrata, lo que le permitirá impulsar una serie de medidas proteccionistas contra China. Aunque para seguir mostrando su compromiso con las políticas de mercado, habrá mucho apoyo al acuerdo de libre comercio con Colombia.
De los dos escenarios, asegura el académico, un triunfo de Obama abriría mejores posibilidades para las relaciones internacionales a nivel mundial. "La victoria de Obama generaría un sentimiento positivo hacia Estados Unidos en todo el mundo. Un plus democrático y de buena voluntad para con el primer presidente negro en el país, lo que calmaría el sentimiento antiamericano en el mundo despertando un mayor compromiso con las políticas de paz", augura Navia. "Yo creo que en la región, Brasil tendría una conexión particularmente fuerte con Obama, sobre todo por el compromiso que Lula y también Obama han asumido para ayudar al desarrollo de África".
El escenario más contraproducente para la región sería la victoria del candidato republicano. John McCain no ha dado aún señales claras de qué es lo que hará con la guerra en Irak. "La guerra le hace mal a la economía", analiza Navia. "Genera incertidumbre, y la incertidumbre no sólo perjudicará a las importaciones desde América Latina sino que además hará bajar las remesas de inmigrantes desde Estados Unidos hacia los países más empobrecidos de la región". Además, agrega el analista, la menor responsabilidad fiscal de los republicanos tendría un impacto fuerte en la economía interna. "Y por una cuestión de proximidad, si ganase McCain, México sufriría las consecuencias. Es que la política interna estadounidense siempre tiene un efecto rebote en su vecino del sur".
Terra Magazine