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AFP
John McCain en visita protocolar en Cartagena, Colombia, los primeros días de julio. En segundo plano, Álvaro Uribe.
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Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos
La casualidad y la política no son de llevarse bien. Y a pesar de que la visita del candidato presidencial John McCain a Colombia se haya superpuesto de un modo sospechosamente casual con el rescate de Ingrid Betancourt -la ex candidata presidencial colombiana que permaneció secuestrada durante seis años en manos de las Farc-, ni corto ni perezoso el republicano ya intenta capitalizar esta victoria en su favor.
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Según informaron varios medios en los últimos días, entre ellos, el New York Times, la extraordinaria maniobra de rescate del ejército colombiano recibió apoyo indispensable de las centrales de inteligencia del ejército estadounidense. Claro, a través de su correligionario, el presidente George W. Bush, McCain estaba al tanto, minuto a minuto, de lo que ocurría en la selva colombiana mientras su avión se dirigía a su encuentro con el presidente colombiano Álvaro Uribe. De hecho, el candidato republicano emitió el martes por la noche una declaración en la que aseguraba que el presidente Uribe lo mantenía informado sobre la maniobra.
"McCain esta corriéndose a la derecha y vinculándose a asesores de (el presidente George) Bush", analiza María Victoria Murillo, profesora de ciencias políticas especializada en América Latina desde la Universidad de Columbia en Nueva York. "Así que las políticas de Bush que funcionan (como el apoyo militar a Colombia en la guerra contra el narcotráfico) lo favorecen", confirma la analista. Sin embargo, y a pesar de las intenciones del propio McCain, es dudoso que este tipo de maniobra tenga un efecto directo en el electorado estadounidense. "Me parece que el efecto marginal sería en todo caso diminuto, porque la gente que se interesa en seguridad/international affairs, mira más el Medio Oriente y no América Latina", concluye Murillo.
Para otro analista y politólogo de la misma universidad, Pablo Pinto, la presencia de McCain en Colombia fue casi seguramente casual, aunque quizás el político logre capitalizar algún crédito hacia las elecciones. "Debe haber recibido briefings de seguridad, pero dudo que la maniobra estuviera consensuada", propone Pinto, aunque más tarde concede un punto: "Es cierto que McCain puede apoyarse en el éxito de la operación en particular y en el plan Colombia, y que la cercanía con Uribe pareciera darle frutos a la estrategia americana". Sin embargo, a Pinto no le parece que el electorado esté demasiado interesado en el tema del narcotráfico colombiano.
Sin embargo, la liberación, junto con la de Betancourt, de tres contratistas militares estadounidenses que estaban también en manos de las Farc, captó las primeras planas de los diarios estadounidenses esta semana, en especial del New York Times, que les dedicó una extensa nota de portada. Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell estaban prisioneros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas desde que su avión de vigilancia antidrogas cayó en la jungla en febrero de 2003.
El regreso de los tres secuestrados a una base militar en Texas y luego a sus hogares despertó durante la tarde la atención de una audiencia normalmente ajena a temas latinoamericanos. "Un dato interesante y al margen de la campaña electoral es que colegas expertos en seguridad aseguran que en la inteligencia, planificación y logística de la operación deben haber tenido fuerte participación las fuerzas especiales americanas", aventura Pinto. "Mucho mas de lo que se publicita, claro, para evitar herir susceptibilidades domésticas y regionales en América del Sur".
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