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Obama 3.0, un nuevo estilo de democracia web

Getty Images
Durante la campaña, en el mundo virtual Second Life se difundían mensajes de simpatizantes de Obama.

Pablo Calvi
Nueva York, Estado Unidos

Desde el triunfo de Barack Obama en las elecciones presidenciales del martes 4 de noviembre, son cada vez más quienes trazan líneas de comparación entre el flamante presidente de los Estados Unidos y el creador del New Deal, Franklin Delano Roosevelt.

Y aunque varias de las comparaciones se relacionan con el tipo de política económica y social que se espera del nuevo gobierno -con un fuerte énfasis en mejorar el sistema de salud, priorizar los créditos para las familias y estimular a la economía a partir de la intervención estatal- muchos de los paralelos entre Obama y FDR se basan también en el modo particular en el que ambos presidentes lograron relacionarse con los estadounidenses.

De hecho, si vamos un poco más atrás en el tiempo Thomas Jefferson fue el primer político que se apoyó en la prensa escrita para ganar una elección presidencial. Y claro, FDR fue el primero en utilizar la radio para acercarse a millones de estadounidenses desesperados durante la crisis de los años 30. John Fitzgerald Kennedy, ya en los sesentas, apabulló a Nixon demostrando un manejo sumamente sofisticado de su imagen en televisión. Y Obama es, sin dudas, el primer presidente Web.

Al igual que FDR, Obama ha sabido capitalizar al máximo las posibilidades de un medio masivo de comunicación hasta hoy de uso casi exclusivamente comercial. Pero no sólo supo valerse de Internet para recaudar fondos y transmitir sus mensajes políticos. Obama logró comprender en profundidad la dinámica de las redes sociales que se gestan en el espacio virtual, junto con el enorme poder de comunicación sumado al bajísimo costo del e-mail. Y en los últimos días, según se anuncia desde su departamento de transición, está intentando sumar la Web a la caja de herramientas que utilizará durante su mandato a partir de enero de 2009.

"Todavía nos queda mucho trabajo por hacer para volver a poner en marcha a nuestro país, pero estaré en contacto pronto para contarles cómo empezaremos a trabajar". La frase, parte de un e-mail más extenso que envió Obama a casi 30 millones de personas desde su sitio my.barackobama.com la noche de su triunfo electoral, es la confirmación de que el flamante gobierno se mantendrá en contacto con la a través del correo electrónico.

"Pero no sólo cuenta la transmisión sino fundamentalmente la organización", asegura Rasmus Kleis Nielsen, un académico e investigador que investigó el armado de estas redes sociales durante los rallies políticos de Obama en New York y Pennsylvania. "El e-mail y los teléfonos celulares fueron herramientas esenciales para convocar a los actos políticos, para difundir nuevos videos, para pedir apoyo en los actos y para asegurarse el día de las elecciones de que la gente saliese de sus casas y fuese a votar".

Sin dudas, el poder de la nueva democracia 3.0 es inmenso. "Lo interesante es que a un costo sumamente reducido y casi de un modo permanente, el gobierno de Obama va a poder realizar sondeos de opinión y dirigirse personalmente a la gente casi sin necesidad de la televisión o los diarios", propone el analista de medios Todd Gitlin, autor de una veintena de libros entre los cuales su más reciente The Bulldozer and the Big Tent compara de qué manera demócratas y republicanos conforman sus coaliciones de gobierno.

Multiplicando la exposición del público a ciertos mensajes políticos, los blogs, Youtube y las redes sociales del estilo Facebook han solucionado uno de los problemas centrales de la comunicación política hasta el momento: el limitado espacio que ofrecen los medios más tradicionales como la prensa y la televisión.

"Los administradores regionales tenían acceso al sitio de Obama y desde allí podían no sólo controlar y enviar mensajes, sino además administrar llamadas de teléfono desde celulares y desde los centros de campaña", revela Nielsen.

De con un reciente estudio de la fundación Pew, entre los datos más sorprendentes de la última elección figura el aumento en el promedio de exposición al discurso de consagración luego del anuncio de los resultados de la votación. Hasta hace una semana, los estadounidenses apenas escuchaban o veían 90 segundos del mensaje del presidente electo. Pero la campaña de Obama enfocada en Youtube y otros sitios de video online, ha logrado incrementar esta exposición a 37 minutos, un salto mucho más que exponencial.

Para la transición gubernamental, un proceso caro, largo y trabajoso que muchos lobbystas aprovechan para filtrar su agenda entre las prioridades del gobierno entrante, Obama ha decidido volver a recurrir a las bases. El flamante equipo de transición ya ha comenzado a recaudar fondos a través de e-mails y sitios web, igual que durante la campaña, mientras que un comité de ética prohibió intervención de lobbystas.

Las comparaciones siempre son odiosas, pero para comprender la magnitud del cambio en el uso de Internet cabe echarle un vistazo a una de las prioridades del gobierno de George W. Bush en temas de Internel: la página de Barney en la Casa Blanca... Barney, el perro de George W. Bush (http://www.whitehouse.gov/barney/).

Una de las dudas más importantes en relación con la democracia online es de qué modo se mantendrá en actividad el descomunal entramado de redes sociales que se formó alrededor de Obama, y que le permitió recaudar como candidato más de 600 millones de dólares en fondos de campaña, producir horas y horas de videos y movilizar a decenas de millones de personas.

"Mi impresión es que a diferencia de lo que piensan algunos demócratas esta red social no le pertenece a nadie sino que se pertenece a sí misma", analiza Nielsen. "Y si bien lograron el máximo de convocatoria e interacción -sumamente eficaz- en un momento en el que había un objetivo claro, la elección, cabe la posibilidad de que con la meta cumplida y quizás un cierto desencanto por las primeras acciones de gobierno, o simplemente la pérdida de interés, estas mismas redes se reabsorban y en algunos casos desaparezcan".

Para Gitlin la historia es diferente: "Yo creo que la movilización se gestó alrededor de Obama. Es él quien puede reclamar por derecho la propiedad de la marca -myobama.com- y mal que les pese a la mayoría de los demócratas, el que ganó la elección fue el candidato y no el partido¿ Claro que un movimiento de semejantes proporciones detrás de una sola persona puede poner nervioso a cualquiera", alerta. Para el analista, liberal acérrimo, resulta difícil olvidarse de que la confirmación de Obama como gestor e ideólogo del movimiento masivo que lo llevó a la presidencia, puede sentar algunos precedentes no demasiado alentadores en dirección hacia un gobierno de carácter personalista.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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