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Blogs, desempleo y movilización política

Getty Images
"¿Quién sabe si los manifestantes en la última cumbre del G-20 no usaron sus teléfonos celulares y sus páginas en Facebook para organizarse eficientemente?"

Pablo Calvi
Estados Unidos

Hace menos de un mes, el sociólogo y profesor de Columbia Sudhir Ventkatesh se quejaba desde la tribuna de The New York Times sobre la falta de acción política directa en tiempos en los que, justamente, es necesario hacerse oír a cómo de lugar (http://www.nytimes.com/2009/03/29/opinion/29venkatesh.html).

"La falta de acción directa", proponía el académico, "podría estar señalando el debilitamiento de un contrato social que cumple el rol de mantener a la gente interesada por el destino de nuestro país". Esta falta de participación o, en realidad, el aumento de la denominada participación "virtual" a través de redes sociales como Facebook o Twitter en detrimento de la participación "física", concreta y en las calles, podría estar socavando nuestra capacidad colectiva para resolver crisis de modo grupal, proponía Ventkatesh.

¿Cómo puede ser que frente al aumento incesante del desempleo, ante la crisis filosófico-ética que representan los rescates bancarios y los pagos de bonos multimillonarios a ejecutivos de primera línea que se encargaron de vaciar los bolsillos de los más necesitados, cómo puede ser que ante toda esta debacle económico-moral apenas se nos ocurra rebelarnos, cómodamente sentados en nuestras casas, a través de cadenas de e-mail y mensajes de Twitter o Facebook escritos, eso sí, EN MAYUSCULAS REBOZANTES DE INDIGNACION?

Rasmus Kleis Nielsen, comunicólogo Danés experto en redes sociales, estudia el modo en el que Obama organizó su campaña presidencial en tres niveles: Internet y redes sociales, campañas de base y publicidad; y me responde por e-mail: "Es curioso que el artículo de Ventkatesh haya aparecido justamente un día después de que 35.000 personas salieran espontáneamente a protestar en las calles de Londres como anticipo de la reunión del G20. ¿Quién sabe si de hecho estos manifestantes, al igual que quienes hacían campaña para Obama, no usaron sus teléfonos celulares y sus páginas en Facebook para organizarse eficientemente?".

La duda es válida. Pero un segundo fenómeno, la proliferación de los blogs escritos por flamantes desempleados, abona sin embargo la teoría de la falta de reacción pública -o del exceso de reacciones puramente virtuales-ante una crisis de amplísimas dimensiones sociales. Los blogs del desempleo, que comenzaron a florecer a partir de fines del 2008, representan una serie de intentos de carácter virtual-individual por sobreponerse a un problema de carácter real, estructural y colectivo.

Los ejemplos abundan: Mariam, desocupada desde octubre de 2008, cuenta que el día que recibió su telegrama lloró desconsoladamente. "No es que amara el trabajo que tenía, pero sentí que al despedirme me privaban de la posibilidad de buscar algo mejor. Cuando me calmé, lo primero que hice fue enviar un e-mail grupal a todos mis conocidos y parientes para ver si alguien podía ayudarme a conseguir algo pronto". La segunda etapa, claro, fue la de montar su blog, http://livinglifelaidoff.com/, en donde relata día a día la amarga experiencia de no saber qué hacer para conseguir un trabajo que valga la pena.

Norm también quedó en la calle a fines de 2008. Luego de graduarse de un MBA y con una considerable deuda escolar sobre las espaldas, el despido casi lo derrumba emocionalmente. Sin embargo, para canalizar su angustia y su bronca, además de buscar trabajo, todos los días le dedica un par de horas a escribir su experiencia en http://www.joblessandless.com/. "No es fácil", confiesa el fin de semana de su cumpleaños. "Me acerco a los cuarenta y me siento perdido". El blog, claro, lo mantiene ocupado y le permite ventilar y compartir sus miedos e incertidumbres en el ciberespacio.

Unemploymentality http://unemploymentality.com/ de John también cubre la experiencia de un desempleado reciente. "Lo primero que hice cuando me despidieron fue emborracharme", revela. "Luego volví a casa y comencé a hacer lo que todo nuevo desocupado hace: encargarme del seguro médico y de desempleo, actualizar mi currículum y tratar de conseguir un trabajo independiente". Y claro, montar su blog.

Una de las explicaciones que me ofrece el experto en medios Todd Gitlin al por qué de esta ola de respuestas individuales y virtuales ante la crisis, es que la satisfacción ante un logro personal -que alguien lea mi blog sobre desempleo-se ha convertido en algo mucho más excitante que cualquier conquista de carácter grupal.

"La cultura de hoy es más esponjosa", elabora. "Hoy es todo mucho más divertido e interesante. Los teléfonos celulares son herramientas extraordinarias y crean conexiones más extensas que las que se armaban, por ejemplo, con las campañas políticas de base. Es mucho más fácil organizarse y movilizarse utilizando estas nuevas herramientas. Los genios que diseñaron la campaña de Howard Dean y Obama vieron esto con mucha claridad". Y parece que los desocupados lo han visto también.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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