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Reproducción
Norma Jean Mortenson y James Marshall Hendrix, dos íconos que continúan dando que hablar aún en la era digital.
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Naief Yehya
Nueva York, Estados Unidos
La noción de una película porno en la que aparezca una estrella de rock no tiene nada de novedosa. Sexo y rock and roll siempre han estado vinculados en la cultura; sin embargo, esa relación ha tenido una presencia minúscula en la industria del porno, fuera de los escandalosos romances entre estrellas del género y algunos rockeros, como el bien conocido caso de la desaparecida Savanah con Vince Neil, Billy Idol, Slash y Axl Rose. Quizás la pionera en este "crossover" fue la aspirante a actriz Andrea True, quien durante la década de los 70 apareció en unos 60 filmes porno y más tarde, por una coincidencia, se convirtió brevemente en estrella de la era disco con la canción More, More, More (1976).
En la década de los 80 Tracy Lords fue una de las principales celebridades de la industria porno y poco después de aparecer en más de un centenar de videos se reveló que era menor de edad, con lo que todos sus filmes, salvo uno, Tracy I Love You, pasaron a ser pornografía infantil, fueron retirados del mercado y destruidos. Lords cantó con los Manic Street Preachers en su exitosa Little Baby Nothing y en 1995 grabó su propio álbum en colaboración con Mike Edwards, de Jesus Jones 1000 Fires. Dave Navarro, el ex guitarrista de Jane's Addiction y Red Hot Chili Peppers, quien salió por un tiempo con la estrella Jenna Jameson, dirigió Broken, su debut en la escena del "cine para adultos". Snoop Dog, bajo el seudónimo Michael J. Corleone, dirigió en 2000 Doggystyle, un video porno hip hop producido por Hustler que tuvo un éxito comercial enorme. Pero quizás la película sexualmente explícita más popular de un rockero es aquella de la boda y viaje de luna de miel de Pamela Anderson y Tommy Lee, el ex baterista de Motley Crue.
Sin embargo el 6 de mayo pasado la empresa Vivid Entertainment (que también distribuyó el video casero de Anderson y Lee) lanzó un filme porno que se quería la madre de toda la porno rockera, ya que estaba presuntamente estelarizado por uno de guitarristas más grandes de la historia. La película, Jimi Hendrix. The Sex Tape, dirigida por Karson Dial, (2008) dura alrededor de 40 minutos, de los cuales sólo 11 (filmados probablemente en súper 8 con un trípode y sin sonido) muestran un par de escenas sexuales entre un hombre negro que lleva una bandana roja en la cabeza y dos mujeres desconocidas de cabello oscuro. Vivid asegura que contactaron al camarógrafo que la filmó pero no quiso revelar su identidad.
El filme es muy elemental: un par de tomas generales, varios close up, muy pocos movimientos de cámara y una intención de ocultar deliberadamente el rostro del presunto Hendrix. Supuestamente, fue realizado hace 40 años en una habitación de hotel, y fue vendido o subastado por un coleccionista de memorabilia de rock, Howie Klein, quien también vendió los derechos de distribución a Vivid. Para comercializar ese pietaje crudo a 39,99 dólares Vivid lo insertó en medio de una entrevista, conversación, comentario de dos groupies veteranas que conocieron a Hendrix, Pamela Des Barres, autora del libro, I'm with the Band: Confessions of a Groupie, y Cynthia Albritton, alias Cynthia Plastercaster, quien alcanzó la fama por hacer modelos de yeso de los genitales de numerosas celebridades, entre ellos los de Hendrix. Y precisamente ese trofeo se convierte en este filme en la presunta evidencia de que el hombre en la película es el autor de Foxy Lady. Ambas groupies parecen completamente convencidas de la identidad del hombre del filme, pro hay que señalar que ambas recibieron un sueldo por aparecer en el "documental". Un par de veces se compara el miembro del hombre en el filme con la estatuilla de yeso, al sobreponer la imagen de uno en el otro, sin tomar en consideración proporciones ni la obvia distorsión que involucran la posición y el ángulo. El efecto que producen las histéricas afirmaciones insistentes de las groupies y la pobre o nula información que ofrecen las imágenes más que hacer pensar en el autor de Electric Ladyland (cuya inolvidable portada británica mostraba a 19 mujeres desnudas) evocan aquel fraudulento y ridículo filme sobre la disección de un extraterrestre que transmitió sin el menor pudor la cadena Fox.
Vivid afirma que varios expertos confirmaron la autenticidad de la cinta, sin embargo no han sido pocos quienes han declarado que se trata de un fraude o por lo menos de una obra dudosa. La ex novia de Hendrix, Kathy Etchingham, declaró sin ambigüedad al New York Times, tras ver fotos fijas del pietaje, que no era él, que ese rostro y las fosas nasales eran demasiado amplias. Charles R. Cross, autor de Room Full of Mirrors, la biografía de Hendrix, considera que los pocos rasgos visibles del hombre de la cinta no se parecen a los del guitarrista, además de que los anillos aparentemente laqueados del protagonista son demasiados y no se parecen a los que usaba el rockero fallecido al ahogarse en su vómito, probablemente por una sobredosis, en Londres, a la edad de 27 años, en 1970. Por su parte, las groupies Des Barres y Albritton repiten sin cesar elogios al pene púrpura de Hendrix y comparan su habilidad con el uso de la lengua para estimular el sexo femenino con su destreza para tocar guitarra con la boca. Las groupies se engolosinan lanzando lugares comunes pero ofrecen muy poca información verificable o por lo menos interesante. El resultado es un aburrido corto hardcore o stag destinado a explotar una vez más el mito de Hendrix.
La compañía Experience Hendrix, que controla los derechos de su música, declaró que no estaba en posición de verificar la identidad, pero que de tratarse de él, este asunto legal estaría por ajustarse. Con lo que dejó abierta la posibilidad de exigir una tajada de las ganancias del filme, sea o no sea auténtico.
El caso de Marylin Monroe
Dos semanas antes de que iniciara la distribución de este video, un comerciante neoyorquino habría comprado por 1,5 millones de dólares una película porno de 16mm, de 15 minutos, que supuestamente muestra a Marilyn Monroe practicando sexo oral a un hombre desconocido. La historia, revelada por el coleccionista de objetos de Marilyn y presunto documentalista Keya Morgan, no resulta tampoco muy creíble, además de que el misterioso nuevo propietario de la cinta afirmó muy convenientemente que la mantendría privada, por lo que nadie más la vería jamás. Morgan asegura que este filme es una copia de una película hecha a principios de los años 50 y confiscada por el FBI. Pero el sitio web Defamer.com reveló que Morgan tiene una pésima reputación en el círculo de coleccionistas de memorabilia marilyniana y supuestamente es conocido como un embustero y un psicópata. Por lo tanto, muchos dudan que dicha transacción haya tenido lugar.
Buena parte de los mitos en torno a Marilyn y la porno provienen del hecho de que posó desnuda (las célebres fotos sobre terciopelo rojo del 27 de mayo de 1949, tomadas por Tom Kelley, que han sido reproducidas incontables veces); muchos imaginan que el obvio paso siguiente para ella era hacer porno explícito. En 1952 Marilyn tuvo que testificar ante una corte que no tenía nada que ver con un grupo de personas que distribuían por correo fotos pornográficas supuestamente suyas. A lo largo de las últimas cinco décadas, en numerosas ocasiones, se han tratado de presentar cintas y fotos eróticas protagonizadas por rubias que han querido ser vendidas como Monroe, mas todas eventualmente han demostrado ser falsas. Un corto porno llamado Marilyn Monroe X (1948), en el que aparece una mujer rubia algo entrada en carnes, realizando una variedad de actos sexuales con un vibrador y con un hombre, lleva algún tiempo rondando por Internet. El parecido de la protagonista con la auténtica Marilyn es en el mejor de los casos remoto.
El artículo de Defamer señala varias inconsistencias en la historia de Morgan: ¿por qué estaba dicho filme en posesión del FBI si fue hecho cuando Marilyn era una desconocida? Y de ser propiedad federal, ¿por qué el FBI no había intervenido en la venta? Lo que queda claro es que la intersección de la cultura y mitología de la celebridades con la digitalización de las comunicaciones está engendrando una explosión incontrolable de materiales pornográficos falsificados y reales (como el video porno de 3 minutos filmado con un teléfono cámara de Fred Durst, de Limp Bizkit) que están redefiniendo la relación erótica de las nuevas (y las no tan nuevas) generaciones con los medios.
Terra Magazine