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Argentina 2009: crisis e inestabilidad política

EFE
En 2008 la presidenta Cristina Fernandes tuvo que enfrentar las protestas de los sectores agrarios, el juicio a Guido Antonini y las consecuencias de la vuelta al Estado de los fondos de pensiones y Aerolíneas Argentinas.

Sol Lauria
Buenos Aires, Argentina

Hace poco más de un año, Néstor Kirchner cedía el bastón presidencial a su esposa, Cristina, con la certeza de que el matrimonio conservaría el poder por mucho tiempo más. Al principio, parecía posible. Él, con cerca de 50 puntos de imagen positiva, logró ser el presidente del Partido Justicialista, el partido más influyente y mayoritario del país. Ella, con el 44 por ciento de los votos, exhibía el sello local del "woman power" que se esparcía por el mundo.

Pero el 2008 mostró desavenencias, conflictos y traiciones: el juicio en Miami por el caso de la valija de Guido Antonini, con unos 800 mil dólares, supuestamente enviados por Hugo Chávez para la campaña de Cristina; las repercusiones de la restatización de los fondos de jubilaciones y la vuelta de Aerolíneas a la órbita del Estado. Y eso no fue todo. También, sin dudas, ese año quedará en el calendario de la historia como el del round de cuatro meses entre el gobierno y el campo. El del quiebre. El de un antes y un después.

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El 2009 genera preocupación o, al menos, incertidumbre. En un contexto de crisis internacional, el gobierno debe distender todavía la rigidez con el sector agropecuario, afrontar un nuevo vencimiento de la deuda, responder a los reclamos de las provincias y validar su poder en una elección legislativa.

Ricardo Rouvier, sociólogo, encuestador y analista político, cree que los desafíos del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para el 2009 "son varios". Primero, "la lucha por morigerar, frenar o evitar una fuerte depredación en las economías locales por la crisis financiera internacional". Después, "octubre". Entonces el gobierno enfrentará su "primer test electoral con la renovación legislativa, y encuentra que la relación con los electores no es tan favorable como lo fue cuando la presidenta fue elegida".

La elección, agregó, será decisiva porque "definirá las condiciones de gobernabilidad". ¿El escenario? Rouvier lo pone en estos términos: "La oposición esta fragmentada pero en movimiento para efectuar alianzas y ser competitiva en octubre. El gobierno puede ganar las elecciones, pero por un margen escaso; y consolidarse como primera minoría. Si ganara por muy poco o perdiera vería seriamente amenaza la continuidad en el 2011".

Los datos proporcionados por la consultora Poliarquía visualizan en este sentido un "importante retroceso" electoral del kirchnerismo. Es que en todo el país, "un 50 por ciento dice que votará por la oposición, un 25 por el oficialismo y otro 25 está indeciso". Para Pérez el desenlace es previsible, ya que, siempre según su pronóstico, el escrutinio va a "evidenciar la debilidad política del kirchnerismo, que es un ciclo agotado".

El presagio, en la percepción de Romero, profundizará la crisis. Además, "una derrota catastrófica del oficialismo abriría un escenario que nadie desea, pero posible con un gobierno cuya lógica es centralmente aplastar al enemigo: una crisis institucional".

En lo económico, Orlando Ferreres vislumbra un panorama "malo", porque "internacionalmente la situación cambió" y porque en Argentina "no existe anticipación y se toman medidas que no solucionan nada, como el aumento excesivo del gasto público". Puntualmente, el Gobierno tendrá cuatro desafíos: "Dar más plata a las provincias, que recurrirán a la Nación ante la falta de fondos; pagar el vencimiento de la deuda; medidas antirecesivas y gasto para las campañas". Y, en la óptica de Ferreres, "la plata no va a alcanzar para todo".

Propuestas y análisis no faltan. Binner dispara que "de esta crisis no se sale solamente financiando el consumo (con relación a la serie de medidas que implementó Cristina Kirchner a fin de año), se sale con producción y empleo". Pero el panorama no parece alentador, si se toman como evidencia las opiniones de todos los consultados por Terra Magazine.

"El gobierno sufre una crisis política y una crisis de sus políticas", introduce Romero antes de sugerir su percepción de lo que debería ser "el punto de partida para cualquier salida" ¿ya sea por parte del gobierno o de los opositores-: "Reconstruir el Estado, que está en crisis desde hace treinta años y ha sido muy maltratado por este gobierno. Se deberían reconstruir sus agencias, incluyendo dos que han sido sistemáticamente destruidas recientemente, el INDEC y la AFIP". Y, en un plano más general, "habría que reconstruir la capacidad del Estado para convertirse en el lugar de reflexión de la sociedad y de formulación de las políticas acordadas", para lo que se requiere, sobre todo, "abrir los canales de la discusión".

Romero concluye, y confiesa: "No tengo la menor esperanza en que este gobierno sea capaz de hacerlo, ni creo que tenga algún interés en hacerlo. Pero sería un buen programa para cualquiera de las alternativas poskirchneristas".

El campo seguirá en primera línea

El 2008 es el de las calles llenas de ciudadanos protestando por la "prepotencia" de su presidenta ¿postal que no se veía desde el 2001- y el de las rutas plagadas de chacareros para impedir que se plasme la decisión de su gobierno de imponer un esquema de retenciones móviles a las exportaciones, que se elevaba del 35 al 44 por ciento, en el caso de la soja. También, el del vicepresidente que emitió un voto "no positivo" a la propuesta del Ejecutivo que integra. Y el de Felipe Solá partiendo la unidad peronista en la Cámara de Diputados de la Nación, y encabezando el sector disidente de esa expresión política. Y el de la renuncia del ministro de Economía que anunció la medida, Martín Lousteau; la salida de Alberto Fernández de la Jefatura de Gabinete, donde ingresó Sergio Massa; y la incorporación de Carlos Cheppi a Agricultura, por el hasta entonces secretario Javier de Urquiza. Tal la procesión de repercusiones ante la propuesta de la resolución 125.

El hombre que saltó a la fama por recoger el guante de los productores, Alfredo De Angellis, lo analiza con la mirada propia del interesado y la indignación característica del impacientado: "Sin duda, fue el hecho político más relevante. Y fue así porque la gente se cansó de tantos saqueos, del empobrecimiento de los pueblos, de los impuestos a la producción. Muchos nos sentimos afectados por la medida, y a nosotros se sumaron muchos más, molestos por el discurso duro de la presidenta".

Desde una playa, el jefe de bloque de la Coalición Cívica de la Cámara de Diputados interrumpe su descanso veraniego para responder a Terra Magazine. Adrián Pérez cree que el conflicto del campo sólo fue la mano que corrió el velo de una bronca que venía sedimentando hace tiempo. Y que, además, "permitió visualizar un montón de cosas que estaban tapadas por el crecimiento económico que, hasta entonces, venía experimentando el país". Toma aire, repasa esas cosas y puntualiza "el autoritarismo del gobierno, sobre todo". Enseguida continúa con la enumeración: "La ruptura del federalismo, ya que los recursos que se obtenían de las exportaciones no eran coparticipables con las provincias, que reciben sólo el 27 por ciento, cuando hace 10 años se quedaban con el 50. Ahora los intendentes y gobernadores terminan atados al gobierno central". A esto le agrega "el vaciamiento del parlamento". En definitiva, desnudó un "sistema de poder", con un estilo "prepotente" y "autoritario".

Para el historiados Luis Alberto Romero, ésta fue "la gran derrota política" sufrida por el gobierno, que sólo ha logrado pasar a un segundo plano cuando se desató la crisis internacional. Investigador Principal del Conicet y profesor de Historia Social en la UBA, Romero acota: "La derrota es singularmente importante para un gobierno que, en lugar de fijar una orientación de largo plazo para las políticas estatales, se concentró en acumular poder y en aplicar soluciones de emergencia, posibilitadas por la bonanza económica".

¿Qué debería hacer el gobierno ahora? De Angellis reclama a la presidenta que convoque a las 4 entidades (Sociedad Rural, Federación Agraria Argentina, Coninagro y Confederaciones Rurales), "por el bien del país". Por su parte, el gobernador Hermes Binner, a cargo de una de las provincias que más aporta al tesoro nacional en exportaciones de soja, consideró "necesario" poner el freno y "sacar las retenciones por 180 días, garantizar que el litro de leche se pague a un peso al productor y también permitir que la carne que está hoy en los frigoríficos se pueda exportar para darle un respiro a los productores".

Para el diputado nacional Adrian Pérez fue más allá del tema que, finalmente, cree que es uno "más" a resolver: "Hoy lo fundamental es cómo parar la recesión y cómo hacer para afrontar y combatir la pobreza", sentenció. Claro que si se quiere frenar la recesión, continuó, "hay tomar medidas para el campo", porque "es insensato tener los niveles de retenciones que tiene la Argentina".

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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