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The New York Times
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Paul Krugman / From The New York Times
La semana pasada, el presidente electo Barack Obama les contestó a los críticos que dicen que su plan de estímulo no será suficiente para salvar la economía. Obama dijo que quiere oír ideas sobre "cómo gastar de forma eficiente y eficaz para impulsar la economía".
Bueno, concuerdo, aunque la metáfora del "impulso" forme parte del problema, como explicaré a continuación.
Primero, Obama debe desistir de la propuesta de U$ 150 mil millones en reducciones de impuestos empresariales, lo que sería poco para ayudar la economía. Lo ideal sería que él desistiera de la propuesta de reducción de impuestos sobre la hoja de pago, por valor de U$ 150 mil millones, pero sé que esa es una promesa de campaña.
El dinero recaudado al evitar cortes ineficientes de impuestos podría ser utilizado para ayudar a más americanos con dificultades, mediante beneficios de desempleo, servicios de salud expandidos, entre otros. Y ¿por qué no empezar de una vez con los subsidios de los seguros -probablemente equivalentes a U$ 100 mil millones o más al año- que serán esenciales en el caso de que adoptemos un sistema de salud universal?
Por lo tanto, lo principal es que Obama debe aumentar su plan. Para saber el porqué, considere el nuevo informe de su propio equipo económico.
El sábado, Christina Romer, la futura coordinadora del Consejo de Asesores Económicos, y Jared Bernstein, que será el director de economía del vicepresidente, divulgaron proyecciones de lo que el plan económico de Obama pretende realizar. El informe es razonable e intelectualmente honesto, lo que representa un gran cambio si comparado con la matemática nebulosa y confusa de los últimos ocho años.
Sin embargo, el informe también deja claro que el plan está muy por debajo de lo que la economía necesita.
Según Romer y Bernstein, el plan de Obama tendría su mayor impacto en el cuarto trimestre de 2010. Sin el plan, ellos estiman que la tasa de desempleo alcanzaría un desastroso 8,8% en ese período. Pero, incluso con el plan, la tasa de desempleo se quedaría en un 7%, más o menos tan alta como ahora. Después de 2010, dice el informe, los efectos del plan económico pasarían rápidamente. La tarea de promover una recuperación integral quedaría inacabada: la tasa de desempleo todavía permanecería en un doloroso 6,3% en el último trimestre de 2011.
Bueno, la previsión económica es, por lo menos, una ciencia que no es exacta, siendo que las cosas pueden ser mejores que lo que dice el informe. Pero también pueden ser peores. El propio informe reconoce que "algunas previsiones afirman que las tasas de desempleo pueden llegar al 11% en el caso de que no se tomen acciones". Y concuerdo con Lawrence Summers, otro miembro del equipo económico de Obama, que recientemente declaró que "en esa crisis, hacer muy poco es una amenaza peor que la de hacer demasiado." Infelizmente, ese principio no se refleja en el plan actual.
Entonces, ¿cómo puede Obama hacer más? Incluyendo más inversión pública en su plan, lo que será posible en el caso de que él adopte una visión más amplia.
El informe de Romer/Bernstein reconoce que "un dólar de gastos con infraestructura será más eficaz para crear empleos que un dólar en reducciones de impuestos". El informe también afirma, por otro lado, que "existe un límite con relación a cuánta inversión gubernamental se puede realizar de forma eficiente y a corto plazo". Pero, ¿por qué el plazo debe ser corto?
Por lo que entendí, los profesionales de planificación de Obama se concentraron principalmente en proyectos de inversión que resultarán en un impulso a los empleos para los próximos dos años. Sin embargo, una vez que el desempleo probablemente permanecerá alto, mucho más allá de esa ventana de dos años, el plan también debe incluir proyectos de inversión con plazos más largos.
Además de eso, no podemos dejar de considerar que un proyecto que tenga su mayor impacto previsto para 2011, digamos, puede representar un apoyo económico importante en los años anteriores. En el caso de que Obama deje de lado la metáfora del "impulso" y acepte la realidad de que necesitamos un programa para varios años en vez de un impulso corto para la actividad económica, podrá crear más empleos todavía a través de inversiones gubernamentales, incluso a corto plazo.
Pero, ¿no debería esperar Obama pruebas de que necesitamos un plan más grande y a largo plazo? No. En este momento, la parcela de inversión del plan de Obama está limitada por proyectos listos para que se implementen rápidamente. Muchas inversiones más pueden ejecutarse hasta el final de 2010 ó 2011 en el caso de que Obama tome la decisión ahora, pero en el caso de que se demore mucho para decidir, esa ventana de oportunidad podrá cerrarse.
Una cosa más: incluso con el plan de Obama, el informe de Romer-Bernstein prevé una tasa de desempleo promedio del 7,3% para los próximos tres años. Ese es un número aterrador, suficientemente alto como para poner la economía de los EE.UU. en riesgo de caer en una trampa deflacionaria como la de Japón.
Entonces, mi consejo al equipo de Obama es desistir de las reducciones de impuestos empresariales y -lo más importante- convivir con la amenaza de hacer muy poco, haciendo más. Y para hacer más deben dejar de hablar en "impulsos" y mirar de forma más amplia las posibilidades de gobierno.
Terra Magazine